No solo es seguro, sino también puede ser muy favorable. En la medida que la madre no se duerma, no hay problema si el bebé lo hace mientras está sujeto a su pecho. El mayor riesgo podría ser la asfixia accidental o el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), pero esto se reduce considerablemente cuando los padres siguen las recomendaciones de seguridad.
Una vez que tu bebé se duerma, sepárale suavemente del pecho y colócalo en su cuna acostado sobre su espalda. Si se pone llorón, puede darles un chupete ya se ha demostrado que esto reduce el riesgo de SMSL [1].
Esto es muy sencillo durante el día, pero las cosas se pueden complicar hacia la noche cuando el cansancio puede provocar que te quedes dormida mientras amamantas a tu bebé. Aunque muchas mujeres prefieren alimentar a sus bebés por la noche mientras están sentadas en una silla, esto puede resultar más peligroso que si la madre se duerme estando sentada en la cama. El escenario más seguro es alimentar a tu bebé en tu cama para después transferirlo a una cuna o moisés cerca de ti [1]. Esto aplica tanto para los bebés que están siendo amamantados como para aquellos cuyos padres no pueden hacerlo o han optado por darles fórmula.
Si puedes hacerlo y has elegido amamantar a tu bebé, una ventaja adicional podría ser la melatonina. Los recién nacidos no producen su propia melatonina (la hormona del sueño), pero la que tu produces por la noche entrará en la leche materna, ayudando al bebé a dormir. Diversos estudios han demostrado [2] que la melatonina no solo regula el sueño, sino que también reduce la frecuencia de cólicos.
En resumen, es normal que los bebés se duerman mientras los están amamantando, pero debes asegurarte de tener el control de la situación y seguir las recomendaciones para dormir con seguridad.







