¡Ya casi llegas a la meta!
Solo quedan unas pocas semanas para el nacimiento de tu bebé. Pasa estos preciosos días cuidándote bien: come alimentos saludables, descansa más, haz estiramientos suaves y sal a caminar.
Lo más probable es que tu bebé ya se haya puesto boca abajo; y esta es la posición natural durante el parto [1].
De vez en cuando, el útero puede contraerse y relajarse. Que no cunda el pánico: lo más probable es que se trate de contracciones de Braxton-Hicks. Los músculos del útero se están preparando para el parto. Estas contracciones suelen ser indoloras y, a menudo, desaparecen con un cambio en la posición del cuerpo o después de descansar. Las contracciones de Braxton-Hicks no suelen seguir un ritmo regular ni hacerse cada vez más fuertes.
Antes de las 37 semanas, si tienes contracciones o endurecimientos del vientre regulares —aunque no duelan—, llama a tu médico de inmediato; no esperes a que duren más o sean más seguidas [2, 3, 4].
Si estás esperando gemelos
Prepárate para regresar del hospital. Las madres experimentadas de gemelos a menudo aconsejan que compres y prepares alimentos saludables y que llenes el congelador con ellos [5]. Durante los primeros días y con dos bebés, apenas tendrás tiempo de calentar algo en el microondas.
Flujo vaginal
La secreción vaginal normal suele ser fluida, transparente o de color blanco lechoso, y no huele mal. Es probable que una secreción amarilla o verde con mal olor indique una infección, de ser así, consulta a tu médico. Si notas secreción mezclada con sangre, busca ayuda médica de manera urgente [6].







