¿Te sientes algo torpe?
Casi todas las mujeres embarazadas notan que se vuelven menos ágiles; circunstancia que no es para nada extraña, ya que un poco de torpeza es normal durante el embarazo. Con un aumento significativo de peso, así como con cambios en las proporciones corporales y en el equilibrio hormonal; es algo de esperar [1]. Debido a tu vientre en crecimiento, tu centro de gravedad cambia; pero también, gracias a la hormona relaxina, los músculos de las extremidades se relajan [2], lo que puede hacer que las piernas y los brazos se hinchen y parezcan rebeldes.
Esta condición no es peligrosa, pero aumenta el riesgo de caídas: hasta el 39% de las mujeres se caen al menos una vez durante el embarazo [3]. Por lo tanto, sé amable contigo misma y presta atención a tu entorno: evita los tacones altos, procede con precaución en escaleras sin barandillas, en aceras resbaladizas, etcétera.
Si la incomodidad se acompaña de un edema muy severo, visión borrosa, náuseas y un aumento de peso muy acelerado, debes consultar a tu médico para eliminar el riesgo de preclamsia [4].





