El embarazo puede ser todo un desafío para quienes están acostumbrados a estilos de vida activos y atareados. Con el crecimiento de tu panza por el bebé y otros cambios corporales, la fatiga, el cansancio y la dificultad para moverte pueden favorecer a que hagas de ti una persona más hogareña. Si ya eres una persona hogareña, ¡no es la gran cosa! Pero si eres una persona llena de vida social o te encuentras en muchos clubes y grupos o, incluso, si sólo te gusta mirar escaparates y ver películas con amigos; es posible que llegues a sentirte un poco frustrada con los cambios en tu estilo de vida que quizás no hayas anticipado. ¡Se trata de un nuevo ritmo por completo!
Debería estar más feliz, ¿verdad? ¿Qué pasa conmigo?
¡No te pasa nada! Algunas personas (por lo general las entrometidas), te hacen sentir que el gozo de la maternidad debería borrar la tristeza del cambio. No es necesario que minimices la pérdida que sientes. Si siempre has disfrutado de asistir a eventos, fiestas o perseguir pasatiempos más activos, ¿por qué no te sentirías triste y frustrada cuando el embarazo altera tu capacidad para incluir eso en tu vida? No debes tener miedo de tus sentimientos o menospreciar su importancia.
El embarazo genera un proceso interno llamado transición de roles. Empiezas a adaptarte a la idea de ser madre, con todas las responsabilidades, oportunidades y limitaciones que conlleva el rol. Esta transición puede ser dolorosa porque te das cuenta de los sacrificios que estás haciendo para ser madre, así que el estrés interno puede hacer que te sientas irritable, enojada o incluso desesperada [1].
¿Cómo aceptar estos cambios?
Es muy importante que analices tus sentimientos y ansiedades en lugar de sólo ignorarlos.
Primero, averigua con exactitud qué es lo que te molesta. No es tan fácil como parece: puede que te sientas "mal"; pero "mal" es un concepto muy amplio que podría incluir tantos sentimientos específicos diferentes. Es importante deshacerse del “sentirse mal" hasta que descubras tu verdadera emoción. ¿Te sientes asustada, avergonzada, sola? ¿Te sientes atascada o atrapada?
Si sigues teniendo problemas, habla con tu pareja o una amistad que te conozca muy bien. Nuestros seres queridos a menudo dan en el clavo. Otra estrategia es llevar un diario; lo cual es bastante útil si tienes dificultades para hablar sobre tus sentimientos con otra persona [2].
Una vez que encuentres el motivo de tus "malos" sentimientos, pregúntate qué los está provocando. ¿Cómo están cambiando el embarazo y la maternidad tus hábitos, rituales y relaciones con los demás? Es bastante común que una futura mamá sienta que está perdiendo parte de sí misma con todos estos cambios decisivos en tu vida. Acepta esas emociones difíciles: ¡grítalo! Grítalo y golpea una almohada, si eso te ayuda. Lamenta cada pequeña pérdida, incluso si se trata sólo de tu cita para desayunar el sábado por la mañana con tu amigo del otro lado de la ciudad. Si llevas tantos sentimientos, son importantes para ti y deben ser reconocidos [2].
Ahora puedes comenzar a pensar en la manera de satisfacer tus necesidades sociales de diferentes maneras. ¿Puedes programar videollamadas para mantenerte al día con tus amigos más cercanos? ¿Puedes iniciar un blog para expresarte y conectarte con otros blogueros? ¿Existen aplicaciones relacionadas con tus pasatiempos favoritos que te permitan practicarlas de otra manera? Sé creativa. Y recuerda siempre pedir ideas y apoyo a tus seres queridos [2].






