Las películas, la televisión, las redes sociales y los libros pueden darnos falsas expectativas de lo que es el embarazo. Si sientes que algo anda mal con tu experiencia de embarazo, ¡estamos aquí para decirte que no! Estas son las realidades de las que nadie parece hablar y sabes, no pasa nada ¡y todas están bien!
Brillante, etéreo e iluminada desde dentro
Expectativa: ¡Las futuras madres son diosas que irradian una luz y una bondad de otro mundo! No puedes quitarles los ojos de encima, son hermosas, graciosas y benevolentes, caminan por la Tierra creando nueva vida.
Realidad: acné, hinchazón, manchas de la edad y nuevas reacciones alérgicas a los productos de belleza que has usado durante años.
Elegante, moderna, luciendo su panza bajo ropa a la moda
Expectativa: Las mujeres embarazadas son íconos de la moda y destacan sus lujosas prendas de diseñador con su accesorio especial y único: la panza. Perfectamente peinadas y estilizadas, son geniales, modernas y envidiables.
Realidad: estás cansada. Nada lo sientes cómodo. ¿Por qué desperdiciar el tiempo arreglándome? Denme ropa de dormir y una liga para el cabello. Fin.
Locos por la salud activa
Expectativa: Entrenamientos regulares, clases semanales, aeróbicos acuáticos, largas caminatas diarias y una dieta perfectamente calculada con todas tus macros equilibradas.
Realidad: Pasas mucho tiempo en el sofá comiendo papitas y galletas, o ambas. (Aquí es donde tenemos que comentar que, la verdad, debes mantenerte activa durante el embarazo para facilitar el parto y la recuperación posterior sea más rápida).
Imágenes de ultrasonido hermosas y conmovedoras para poner en todas las redes sociales
Expectativa: Docenas de tomas claras del bebé, que todo amigo y familiar quiere estudiar para decidir a quién se parece más. (A la tía María, seguro.)
Realidad: ¿Unas manchas en cuatro imágenes en las que puedes distinguir... una mano?
Antojos de comida extraños y divertidos
Expectativa: Tu cariñoso cónyuge sale corriendo a la tienda justo antes de que cierre para comprarte piña, aros de cebolla, pickles y ese helado con mantequilla de cacahuate y trocitos de cono de waffle.
Realidad: náuseas y vómitos sin fin. Hipocresía. Es un reto simplemente ver la comida, y los olores, uff.
Una cuarto de bebé digno de una revista
Expectativa: Color coordinado, ordenado, acogedor, actualizado y moderno, su habitación será el material de los feeds de Pinterest e Instagram. ¡De súper buen gusto!
Realidad: compraste una cuna y la pusiste en su recámara.
Nombre del bebé
Expectativa: eliges el nombre perfecto. Todos odian que no se les ocurrió primero. ¡Nadie puede usar tu increíble nombre! Los maestros estarán emocionados de tener a su hijo en su clase tan pronto como vean la lista.
Realidad: tu esposo quiere nombrar a tu hijo como algún súper héroe y se niega a aceptar cualquiera de tus sugerencias porque cree que todos son nombres de tus ex.
Deliciosas patadas de bebé
Expectativa: Actividad ligera mientras tu bebé escucha la música clásica que le pones todas las tardes. Cual alas de mariposa, lo sientes bailar.
Realidad: claro, está bien hasta la semana 20, pero está empezando a ponerse demasiado alborotado el chamaco, especialmente a las 4:00 a.m. ¡Todas las mañanas!
Elegante sesión de retratos de maternidad
Expectativa: contratarás a un fotógrafo experto para que documente tu fecundidad como mujer. Caminarás por la playa con un vestido suelto, tocando tu panza con una mirada de complicidad en tu rostro, tu cabello largo ondulado flotando en la brisa salada.
Realidad: Odio mi apariencia, estoy cansada, nada encaja y no voy a pasar una hora parada en la arena húmeda mientras me observa cuanto turista ruidoso pase.
Un tiempo de descanso y expectación
Expectativa: ¡Finalmente, este es un momento de tu vida en el que todo se trata de ti! Puedes descansar todo lo que quieras sin culpa ni juicio. ¡Puedes tomar siestas durante todo el día y nadie te dirá nada!
Realidad: El sueño es incómodo e irregular, todo está adormecido y hay que levantarse a orinar cada 40 minutos.
¡Buffet ilimitado!
Expectativa: pedir una pizza, unas alitas, comida china y una malteada de fresa, además de la botana. ¿Y por qué no ? ¡Tendrás un maratón de películas y estás comiendo para dos!
Realidad: tu médico te regaña por aumentar de peso demasiado rápido y olvidar tu multivitamínico.





