Consejos prácticos para manejar situaciones estresantes que suelen enfrentar los nuevos papás.
El nacimiento de un bebé puede afectar la relación de pareja
Un bebé cambia muchas cosas en la vida de una pareja [1]. La comunicación puede volverse más difícil, la sensibilidad emocional cambia y algunos de los intereses que solían compartir pasan a un segundo plano. Además, estos cambios ocurren en el contexto del estrés, el cansancio y las interminables tareas que conlleva el convertirse en padres. Lo importante es darte cuenta de que esto también pasará y que pronto entrarás a una nueva normalidad en la que podrás seguir alimentando tu relación con ternura y cuidado, a pesar de los desafíos de la paternidad.
Consejo: recuerda mostrar gratitud a tu pareja incluso por las cosas pequeñas, y si discuten, recuerden discutir el tema, no la persona.
La falta de sueño puede aumentar los conflictos
El nacimiento de un hijo y la falta de sueño van de la mano. Alrededor del 57.7% de las nuevas mamás experimentan problemas de sueño [2]. Cuando estás constantemente privado de sueño, tus niveles de cortisol (la hormona del estrés) pueden aumentar. El resultado es irritabilidad, juicios severos y una mayor sensibilidad a la crítica. Como resultado, las discusiones pueden volverse más agudas y los resentimientos más profundos [3].
Consejo: Si sientes que la situación está escalando, dile a tu pareja: "Los dos estamos cansados, hay que ser considerados el uno con el otro". Esto les dará espacio para calmarse y evitar que estalle una pelea.
Las palabras, no las acciones, tienen más probabilidades de generar conflictos
Los estudios muestran que la relación de pareja suele dañarse más por lo que las personas dicen que por lo que hacen [4]. Seguro lo has vivido más de una vez: querías decir una cosa, pero tu pareja entendió algo completamente diferente. O viceversa. Los resultados son malentendidos, sentimientos heridos y discusiones.
Consejo: hablen extensamente sobre lo que ambos necesitan. Cuando pidas algo, trata de especificar los detalles. Esto también funciona al revés; escucha atentamente lo que te dice tu pareja y pídele que te aclare las cosas si estás insegura sobre lo que te quiso decir.
La intimidad es la mejor manera de superar los conflictos.
Después de un pleito, es muy fácil encerrarnos en nosotros mismos y volvernos distantes o fríos el uno con el otro. Una forma comprobada de superar esto es a través de la intimidad física, ya que ayuda a "derretir el hielo" [5]. Y no se trata sólo de sexo, el simple hecho de tomar a tu pareja de la mano y mirarle a los ojos puede reducir incluso una discusión acalorada.
Consejo: Hagan el propósito de abrazarse y besarse con más frecuencia. ¡No lleva nada de tiempo y hace una gran diferencia!







