Seamos sinceras. El embarazo puede ser una época incómoda. Entre el estreñimiento, las náuseas y los dolores de crecimiento, hay muchas causas de malestar. ¿Pero es doloroso? Echemos un vistazo más profundo.
Durante el embarazo, ocurren cambios importantes en el cuerpo. Para algunas mujeres, los cambios pueden ser dolorosos, pero otras no sienten nada de dolor y es como si ni siquiera estuvieran embarazadas.
Esto se debe al hecho de que el dolor es muy subjetivo: depende en gran medida de nuestra percepción. En la década de 1940, científicos estadounidenses crearon un dolorímetro, un dispositivo para medir el dolor: registraba las sensaciones en el lugar donde se producía el dolor, por ejemplo, el dedo golpeado por un martillo. Sin embargo, después de 10 años de estudio, los investigadores se dieron cuenta de que el dolorímetro daba resultados inexactos. Resultó que la sensación en el lugar donde se experimentó el dolor no juega un papel importante en una experiencia dolorosa. Más bien, los receptores en el cerebro donde se procesa el dolor son el factor más importante. Y estas partes del cerebro están influenciadas por una gran cantidad de factores, como el estado de ánimo de una persona, experiencias pasadas, rasgos de personalidad y la duración del dolor [1].
Los dolorímetros ya no se utilizan hoy en día. Es imposible entender lo que siente una mujer embarazada sin haber estado en su cuerpo. Por lo general, los médicos les piden a las mujeres que califiquen el dolor en una escala del 1 al 10. Si el nivel está cerca del máximo posible, se utiliza el alivio para el dolor [2].
Pero el parto es indudablemente doloroso, ¿no es así?
Sí, la mayoría de las mujeres que dan a luz indican que duele [3]. Pero eso no significa que la experiencia de otra mujer sea la misma que la tuya. Cada mujer tiene sentimientos y experiencias únicas durante el parto.
El miedo al dolor es un sentimiento que suele ser más fuerte que el dolor mismo. Se asocia con imágenes que vienen a la mente cuando se dice "parto". Es posible que recuerdes escenas de películas en las que las mujeres gritan y gimen durante el parto. Pero en realidad, las cosas no siempre son así.
¿Cómo puedo aliviar el dolor durante el parto?
Habla con tu médico sobre tu plan de parto, si deseas analgésicos y de qué tipo. Tu médico te ayudará a conocer tus opciones.
También existen formas no farmacológicas para aliviar el dolor y la ansiedad del parto. Por ejemplo, al comienzo del trabajo de parto, cuando las contracciones apenas comienzan, un baño o una ducha tibia pueden ayudar a aliviar el dolor [4, 5]. En la etapa en la que el bebé sale del canal de parto, las prácticas de respiración, como el método Lamaze, pueden resultar útiles. Estas inhalaciones y exhalaciones profundas y rítmicas te ayudan a concentrarte y moverte a través de las sensaciones dolorosas. Las técnicas de respiración pueden reducir el dolor y acelerar el trabajo de parto [6]. Algunas mujeres encuentran útil realizar estas técnicas de respiración mientras se concentran en algún objeto, como la fotografía de un ser querido [7].
Algunas mujeres se benefician del balanceo rítmico de una pelota de fitness [8], a otras les resulta más fácil estar en cuclillas [9]. El masaje [10], la música [11, 12], la aromaterapia [13, 14, 15] y la acupuntura [16] pueden ayudar a la madre a relajarse durante el parto.
¿Qué otras cosas causan dolor durante el embarazo?
Las mujeres embarazadas a veces tienen senos agrandados que se vuelven muy sensibles, especialmente en el área del pezón [17]. Además, el dolor de espalda es una queja común, que generalmente empeora cuando se acerca el parto. El malestar está asociado con el hecho de que las hormonas relajan los músculos, ligamentos y articulaciones, especialmente en la zona pélvica [18].
Las patadas del bebé [19] y el picor de las estrías [20] también pueden ser incómodas.
¿Cómo puedo sobrellevar todo esto?
Trata de pensar en el dolor como un mecanismo sabio y protector del cuerpo. En la mayoría de los casos, nos obliga a prestar atención a la parte del cuerpo que nos duele y a no perdernos algo importante.
Si tu médico te dice que tu dolor no está fuera de lo común, intenta cambiar tu enfoque. Realiza tus tareas habituales, sal a caminar y haz ejercicios de estiramiento ligeros [21].
El dolor es un sentimiento subjetivo, a menudo asociado no con las sensaciones en sí, sino con la ansiedad y el miedo que lo acompañan. En este caso, las técnicas de atención plena, el yoga y la meditación también ayudan.







