El embarazo puede robarte algo de tu privacidad. Pero recuerda, tienes derecho a controlar tu propio cuerpo.
Cuando la pancita comienza a aparecer, muchas futuras mamás se encuentran bajo la mirada implacable de los demás. Algunas se sienten halagadas por la atención, otras se molestan. Aquí no hay una reacción correcta o incorrecta. Tu sentir va a depender de tu sentido de los límites personales y del tipo de atención que estás recibiendo. A algunas personas les gusta ser el centro de atención, a otras no.
Para aquellas a las que no les gusta ser el centro de atención, una panza grande puede parecer una prueba. Después de todo, con solo verte la gente ya sabe algo sobre ti: datos personales que normalmente no compartes con extraños al azar [1].
Algunas personas preguntan tu fecha de parto y si conoces el sexo del bebé, ¡y luego se acercan y te tocan la panza!
¿Por qué diablos la gente me toca el vientre?
Cuando se trata del embarazo, las personas a veces pierden todo el respeto por la privacidad y el espacio personal. Algunas personas están tan entusiasmadas con la idea de un nuevo bebé que olvidan sus modales. Para esas personas, un vientre redondito es un símbolo de nueva vida [1].
Para otros, es como si el embarazo borrara por completo la personalidad de una mujer: no es una persona, ahora es un portabebés que camina. Las personas que se adhieren a esta postura creen que el cuerpo de la embarazada es de todos [1]. Obviamente, esto es una lógica defectuosa.
¿Cómo le digo a la gente que no quiero que me toquen la panza?
Tienes todo el derecho a expresar tu insatisfacción, de cualquier forma. Es tu cuerpo, y nadie tiene derecho a tocarlo sin permiso, mucho menos un extraño. No tienes que preocuparte por ser cortés; a los que te tocan el vientre no les preocupan los buenos modales. Así que di lo que quieras. Puedes, incluso, limitarte al lacónico "por favor, no me toques".
No tienes que ofrecer la razón por la que te sientes incómoda si alguien te lo pregunta, pero si te sientes mejor al tener a la mano algunas respuestas listas para usar, puedes probar algo así:
"Me duele el estómago cuando me tocan".
"Tengo la piel muy sensible".
"El bebé está dormido, no quiero que lo despiertes" [2].
Si deseas evitar tales interacciones, realiza algunos movimientos preventivos si sientes que los “tocadores” del vientre pueden estar al acecho. Bloquea el camino hacia tu estómago con una cartera o bolso grande o ten una mano preparada para alejar las manos que se acerquen [2].
Otra opción: puedes convertir esta situación incómoda en una broma extendiendo la mano y tocando el vientre de la persona que de repente comienza a frotar tu vientre. Este es un método eficaz que le permite a la persona saber que lo que está haciendo es inapropiado [2].







