¡El hecho de que el bebé no pueda hablar todavía no significa que no se esté comunicando! Él está luchando por ser comprendido y tú estás luchando por entender.
El llanto inconsolable de un bebé puede causar un gran estrés a los padres. Biológicamente, en realidad provoca un aumento de la presión arterial y el azúcar en sangre, así como un pulso acelerado. Cuando esto sucede, es importante no descargar su estrés sobre el bebé. Recuerda que está llorando porque no tiene otros medios para comunicarse contigo. También eres la mejor persona del mundo para calmarlo en este momento [1].
¿Cómo puedo averiguar qué está tratando de decir mi bebé?
Cada bebé es único, pero existen patrones comunes en la forma en que los bebés se comunican cuando lloran. Por ejemplo, cuando el pañal del bebé está sucio, es probable que suelte un llanto agudo y repentino. Cuando le duele el estómago, se verá inquieto y ansioso y hará movimientos espasmódicos con las extremidades. Cuando los bebés tienen hambre, tienden a comenzar con lloriqueos y quejidos suaves; si nadie los alimenta rápidamente, comienzan a llorar más fuerte y a hacer gestos de succión [2].
No existe un "diccionario para bebés" para traducir sus llantos con precisión, pero con el tiempo aprenderás sus patrones.
¿Qué puedo hacer en lugar de preocuparme?
Primero, mira a tu bebé como un individuo diminuto. A veces los padres olvidan que el llanto es una expresión de una personita, no solo un problema a resolver. Interactúa emocionalmente con tu bebé y aprende sus señales. En lugar de ponerle un chupete en la boca y hacer que se calme, háblale con voz suave, reconociendo verbalmente que se está expresando [2]. Tu voz comenzará a aliviar su estrés y ansiedad. Enviará un mensaje de que un padre amoroso y de confianza está aquí para el [1].
¿Qué pasa si no puedo averiguar qué necesita?
Hay situaciones en las que nada parece funcionar. A veces, el bebé se siente enfermo pero los síntomas aún no han aparecido, pero otras veces, es posible que no lo sepa. En cualquier caso, abrázalo. La calidez de tu cuerpo realmente le ayuda a comunicarle que está seguro y apoyado. Háblale suavemente. Estas pueden parecer pequeñas acciones que no resuelven el problema, pero ayudan más de lo que imaginas [1].
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