¡Ser padre de un nuevo bebé es un trabajo duro! No dejes que nadie te diga lo contrario. No es inusual que todas las mamás tengan momentos en los que desearían poder dejarlo todo atrás.
Los pensamientos y sentimientos en este sentido pueden provocar mucha culpa. En primer lugar, no, ¡no eres una mala madre! Estás física, emocional y mentalmente agotada. Las responsabilidades parecen infinitas y es fácil sentirse abrumada.
Esfuerzo físico
A veces es fácil pasar por alto lo obvio, pero tu cuerpo ha pasado por muchas cosas. No solo se recuperará instantáneamente sin verse afectado. Es normal sentirse cansada, ansiosa y confundida. Agregua la falta de sueño que inevitablemente ocurre, y estarás preparada para arrebatos emocionales, irritación, ira e incluso desesperación.
Nada de esto significa que no amas a tu hijo. Simplemente significa que tu cuerpo ha pasado y todavía está pasando por muchas cosas [1].
Aguas turbias y emocionales
Muchas nuevas mamás sienten que no están a la altura de los desafíos de ser padres. Tienen miedo de cometer errores o sentirse inadecuados ante tantas expectativas (la mayoría de ellas propias). Empiezan a sentirse avergonzados porque tienen una "mamá ideal" en la cabeza y no pueden estar a la altura.
¿De dónde viene esta imagen de mamá idealizada? Películas y programas de televisión, representaciones en las redes sociales y, a veces, las personas en nuestra vida. Pero es solo eso: una imagen idealizada. Super Mamá no es real.
Recuerda que tu mejor esfuerzo es suficiente. ¡Créelo! Cuando las cosas no salgan como las planeaste, recuerda todo lo que salió bien. Enumera todo lo bueno que sucedió ese día [1]. Incluye incluso los logros más pequeños y date una palmadita en la espalda. En serio, lo estás haciendo muy bien.
El trauma y sus consecuencias
Los bebés tienen necesidades que no pueden verbalizar, y llorar para llamar su atención es la forma en que sobreviven. ¡Literalmente todos hemos estado allí!
Cuando se ignora a un bebé y no se satisfacen sus necesidades, puede crecer para apartarse de los demás. Pueden aprender a disociarse, que es un mecanismo de afrontamiento psicológico para lidiar con un estrés insoportable. Sin embargo, este es un mecanismo de afrontamiento poco saludable, ya que conduce a problemas emocionales en la edad adulta que pueden incluir ira y ansiedad repentinas y aparentemente irracionales [2].
Para algunos padres primerizos que experimentaron negligencia cuando eran bebés, los llantos quejumbrosos de su propio bebé pueden desencadenar recuerdos profundos e inconscientes de dolor. En tal estado, es increíblemente difícil mantener la cabeza fría y atender las necesidades de tu bebé. Estás lidiando con tus propios problemas emocionales además de los desafíos actuales. Si crees que puede ser tu, es una buena idea considerar trabajar en este dolor pasado con un terapeuta [2]. La conciencia de este obstáculo adicional puede ser difícil, pero también puede ayudarte a comprender tu respuesta al llanto del bebé.
Encontrar empatía
Las madres tienen conexiones emocionales primordiales con sus hijos por diseño. A veces, la conexión es instantánea y, a veces, evoluciona con el tiempo. Todos somos diferentes y no debes comparar tu experiencia con la de los demás [1].
Si tienes dificultades para empatizar con tu bebé, prueba este ejercicio:
Acuéstate en el suelo y cierra los ojos si quieres. Imagina que eres un bebé recién nacido, totalmente indefenso e incapaz de hablar. Imagina que tienes mucha hambre y sed. Pónte en una posición físicamente incómoda y manténla, e imagina que no puedes cambiar esa posición.
Ahora, imagina que alguien grande y poderoso se acerca a ti. Ella te levanta, te reposiciona más cómodamente y te alimenta. Te sientes segura y a gusto. Tu ansiedad cede y te sientes tranquila. No tienes ningún concepto de pasado o futuro, sólo de este momento en el que se satisfacen todas tus necesidades físicas y emocionales [2].
Hacer un ejercicio de imaginación como este puede ayudar a suavizar esas emociones duras que provienen del agotamiento, el estrés y, a veces, incluso el trauma de la vida temprana. Busca ayuda con las tareas de crianza del día a día, tómate descansos para relajarte y obtén ayuda adicional de un terapeuta autorizado si crees que será beneficioso.
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