Tu forma de caminar y de dormir están cambiando
En esta etapa del embarazo, tu barriga ha crecido de forma significativa, por lo que es probable que ahora camines lento y que llegues a sentir que te balanceas de un lado a otro mientras caminas. Asimismo, es posible que sientas que estás dando vueltas, pero esto en realidad te ayuda a mantener el equilibrio. De esta manera, tu cuerpo sabe a la perfección lo que está haciendo, así que confía en él.
Además, tu bebé necesita tu aumento de peso porque está creciendo y acumulando tejido graso subcutáneo, el cual lo mantendrá caliente después del nacimiento. Este tejido es importante porque los recién nacidos aún no son muy buenos para regular su temperatura corporal.
Al mismo tiempo, tus órganos abdominales pueden estar comprimidos debido al crecimiento de tu útero, por lo que el estreñimiento es frecuente. Y por si fuera poco, la picazón causada por el estiramiento de la piel puede comenzar a molestarte.
Es así que muchas mujeres a esta altura del embarazo se sienten muy cansadas, lo cual es bastante normal. ¡Cuídate! Descansa más durante el día. Siempre que sea posible, eleva las piernas para mejorar la circulación [1].
Por la noche, muchas mujeres embarazadas a menudo se despiertan varias veces. Tu bebé está empujando o pateando o te duele la espalda o tienes que ir al baño con más frecuencia. Ya no caes en un sueño tan profundo como solías hacerlo, por lo que tu calidad de sueño disminuye.
Gracias a tales cambios, las mujeres embarazadas necesitan dormir más tiempo que antes. Trata de tener una hora tranquila durante el día, así como un paseo nocturno, un baño y música tranquila y relajante que puedan ayudarte a mejorar tu sueño nocturno. No bebas té o café por la tarde. Duerme de lado para mayor comodidad y para que circule el flujo sanguíneo. Para sentirte aún más cómoda, dobla las rodillas y coloca una almohada entre ellas y por debajo de la barriga [2].
Si estás esperando gemelos
Si llevas gemelos monocoriónicos y monoamnióticos (es decir, que comparten el mismo saco fetal y placenta), entonces felicidades: has llegado a la meta. Esta semana se considera óptima para el parto. En tu caso, es arriesgado esperar más, los bebés ya están demasiado activos y pueden causar daños en un espacio tan reducido [3].
Flujo vaginal
Como lo has hecho durante todo tu embarazo, debes estar atenta a la secreción del tracto genital. Lo normal es que sea pegajoso, de color lechoso y que no tenga un olor desagradable. Una secreción de color verde amarillento, más espesa y que cuente con un mal olor, puede indicar una infección. En este caso, consulta a un médico. Una secreción muy fina o sanguinolenta requiere atención médica inmediata [4].





