Calendarios de ovulación, sexo programado, esperando los resultados de la prueba de embarazo. Cuando la concepción se retrasa, la vida sexual puede parecer más una tarea que una forma de conectarse con tu pareja. Físicamente, tu y tu pareja pueden estar tan unidos como siempre, pero aún puede haber una desconexión emocional.
Los estudios muestran que los períodos prolongados de intentar concebir hacen que tanto las mujeres como los hombres se sientan insatisfechos consigo mismos [1]. Muchas parejas en esta situación se aíslan emocionalmente entre sí, ya que cada uno está preocupado por el objetivo del embarazo [2].
¿Cómo romper el hielo?
Aprende a salir de la máquina de la concepción. Cuéntale a tu pareja sobre tus sentimientos, incluso los negativos como irritación, enojo, resentimiento y preocupación. Comparte tus sentimientos sobre cómo se está desarrollando su relación. Para iniciar esta conversación, no es necesario que se te ocurra algo especial. Simplemente dile: "Siento que nos estamos alejando el uno del otro. Es extraño tener sexo de esta manera" [2].
Al mismo tiempo, debes escuchar a tu pareja. Es posible que tenga emociones diferentes a las tuyas. Trata de comprender qué está causando sus sentimientos. Quizás, a pesar de la decisión de concebir, no compartas el mismo nivel de ilusión. Es importante hablar abiertamente sobre estas dudas y, si es necesario, reducir el ritmo o posponer los intentos de quedar embarazada para el futuro [2].
¿Qué pasa si ambos definitivamente queremos un bebé ahora?
Trata de recuperar la intimidad, y no solo con el propósito de la concepción. Hablar, abrazar, besar, ir a una cita. Esto te permitirá devolver el placer de la intimidad. Esto es necesario, porque durante los intentos de concebir, el sexo puede comenzar a sentirse más tenso que relajante y placentero [2].
Agrega romance: organiza una cena a la luz de las velas, tengan una cita. Comparte tus sueños sobre su futura vida familiar y cómo criarán a su bebé. Tómate el tiempo para reír. Mira una comedia tonta o ve a escalar, algo que ambos disfruten y que también los hará reír. Ayuda a apagar la actitud demasiado seria que puede consumir a las personas [3].







