Solo existe un método eficaz cuando se trata de elegir el sexo de un bebé; sin embargo, en diversos países esto solo se permite por razones médicas.
¿Qué determina el sexo de un bebé?
El sexo depende de qué espermatozoide en particular fertilice al óvulo. Si lleva el cromosoma sexual X, se concebirá una niña. Si se trata de un cromosoma Y, el bebé será varón. Por regla general, el esperma contiene aproximadamente la misma cantidad de portadores de los cromosomas X y Y [1].
¿Eso quiere decir que la probabilidad de tener un niño o una niña es 50-50?
Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, hay entre 102 y 106 niños por cada 100 niñas recién nacidas. [2]. Esto quiere decir que, las posibilidades de tener un hijo varón son ligeramente mayores. Los expertos en reproducción confirman este patrón, ya que el 51% de los bebés concebidos mediante FIV son de sexo masculino [3].
¿Hay algúna superstición de las abuelas que funcione a la hora de planificar el sexo del bebé?
Probablemente no. Desde mediados del siglo pasado, el método Shettles ha sido muy popular. Supuestamente, tener relaciones sexuales durante la ovulación tendrá como resultado la concepción de una niña, pero si ocurre unos días antes de la ovulación, nacerá un niño. Las explicaciones científicas que ofreció el médico que creó este método, fueron parcialmente confirmadas mediante investigaciones [4]. Sin embargo, los científicos abandonaron rápidamente el estudio, concluyendo que había cosas más importantes que investigar.
¿Es cierto que con la FIV, se puede elegir el sexo del bebé?
En la FIV clásica, ni los padres ni los médicos conocen el sexo del embrión que ha sido transferido a la cavidad uterina. La prueba genética preimplantacional (PGT-A) permite determinar el sexo con anticipación. Se extraen varias células del embrión para examinar su conjunto cromosómico. Este método permite la detección de diversos problemas y, al mismo tiempo, los médicos pueden determinar el sexo del embrión.
En la mayoría de los países, la PGT-A no se puede solicitar con la mera intención de favorecer a un sexo sobre el otro; tiene que existir una razón médica para realizar el procedimiento, por ejemplo, si existe la probabilidad de una enfermedad genética que los padres pudieran transmitirle al bebé. En estos casos, la elección del sexo aumenta la posibilidad de tener un hijo sano [5]. Si se realiza la prueba PGT-A, pero no hay conexión entre el género y la enfermedad genética, los padres pueden decidir si quieren saber el sexo del embrión antes de la transferencia.
Países como Estados Unidos y México no regulan métodos de este tipo para seleccionar el sexo del bebé, por lo que sus clínicas de FIV son elegidas por personas de otros países cuyas leyes al respecto son mucho más estrictas. La bioética de la selección de sexo es discutible y a menudo controvertida [6].







