Muchos padres buscan respuestas a las siguientes preguntas. ¡Aquí están las respuestas!
¿Habrá suficiente tiempo, energía y dinero?
La mayoría queremos saber exactamente lo que nos espera y poder prepararnos para cualquier eventualidad. Sin embargo, la realidad es que muchos detalles sólo se pueden resolver durante el proceso.
Es probable que tu rutina habitual se vea alterada, así que date tiempo para adaptarte a tu nueva realidad y aceptar el hecho de que tendrás que abordar los problemas a medida que se presenten.
Al planificar un embarazo, es mejor enfocarse en las cosas que puedes controlar:
Haz una lista de los gastos actuales y futuros para optimizar el gasto.
Pide ayuda a familiares, amigos o conocidos durante el embarazo, el parto y las primeras semanas posteriores al nacimiento del bebé.
Prepara la casa para la llegada de tu segundo hijo y compra sólo lo necesario. Revisa las cosas de tu primogénito y verifica qué puedes reutilizar.
Me preocupa que no amar al nuevo bebé tanto como amo a mi hijo mayor
Estudios han demostrado que, en promedio, las madres hablan menos con su hijo menor de lo que hacían con el mayor cuando era bebé. Lo mismo se aplica al contacto físico y a los juegos. [1]
Aunque puede parecer un poco frío, la realidad es que mamá tiene menos tiempo para el nuevo bebé. La fatiga y el estrés pueden ser un obstáculo al establecer una conexión emocional inmediata con el segundo hijo. ¡Pero eso es completamente normal! Puedes empezar a desarrollar esta relación durante el embarazo, acariciando tu vientre con más frecuencia, cantándole y hablando con tu bebé.
¿Qué hago si mi hijo mayor no acepta al bebé?
Es normal que tu primogénito llegue a sentir celos. Asegúrate de hablarle sobre su hermanito durante el embarazo, muéstrale fotos, explícale qué pueden hacer las familias con dos o más hijos y asegúrale que los hermanos se divierten juntos en el parque o en las reuniones familiares.
Cuando nazca el bebé, tómate por lo menos entre 5 y 10 minutos al día para pasar un rato solamente con tu hijo mayor. Puedes darle muñecos para jugar y enseñarle a cuidarlos de la misma manera en que tú lo haces con el bebé. Es un tiempo de calidad maravilloso que los acercará más.







