Los niños pueden resfriarse entre seis y ocho veces al año [1]. La secreción nasal es uno de los síntomas más comunes, pero se puede manejar con un poco de amor y cuidado. Aquí te decimos qué hacer.
El escurrimiento de nariz pasará, pero necesita tiempo
No hay cura para el resfriado común. Por regla general, no tiene complicaciones y se cura con el tiempo [2]. Cuando tu bebé se resfría, la atención se enfoca principalmente en aliviar los síntomas.
Evita la deshidratación
Aunque el requerimiento de líquidos de tu bebé lo cubre la leche materna o la fórmula, la secreción nasal puede provocar que la alimentación sea incómoda para tu bebé. Ofrécele el pecho con más frecuencia o dale la cantidad habitual de fórmula, pero en porciones más pequeñas [3]. En caso de que tu bebé se niegue a comer, consulta a tu médico [4].
Enjuaga su nariz
La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda enjuagar la nariz con solución salina (0.9% de cloruro de sodio) [5]. Los autores de una revisión sistemática publicada en Cochrane concluyeron que "el enrojecimiento nasal puede ser útil para el alivio de los síntomas". Sin embargo, no existen pruebas suficientes [6].
Usa un aspirador nasal
Un dispositivo diseñado para eliminar el exceso de moco puede facilitar la respiración en bebés menores de seis meses [5]. Algunos estudios han demostrado que puede ser útil cuando se combina con enjuagues nasales salinos [7, 8]. Consulta las instrucciones cuidadosamente antes de usarlos.
Prueba con un humidificador
Puedes colocar un humidificador cerca de tu bebé (pero fuera de su alcance) para ayudar con la congestión nasal [9]. Aunque los humidificadores son ampliamente recurrentes en las guías médicas [9, 10, 11], no hay datos definitivos sobre su eficacia en caso de escurrimiento nasal.
Consulta a tu médico si [4]:
- la congestión nasal no disminuye o empeora en 10 días;
- el bebé ha tenido fiebre por arriba de 38.4 °C durante más de tres días;
- el bebé no quiere alimentarse;
- el bebé tiene dificultad para respirar o presenta respiración rápida;
- los ojos son rojos, hay flujo amarillo;
- el bebé está demasiado irritable o letárgico;
- aparente dolor de oído y/o secreción en el oído;
- te preocupan otros síntomas que no están relacionados con el escurrimiento nasal.







