El embarazo cambia todo el cuerpo y la vagina no es la excepción. ¿Qué sucede mientras esperas al bebé?
La membrana mucosa cambia de color
El tono rosa claro natural de la vagina y el cuello uterino cambia a un azulado o incluso púrpura en las primeras semanas después de la concepción. Esto se debe al aumento del flujo sanguíneo en los genitales. A mediados del segundo trimestre, la membrana mucosa vuelve a su aspecto anterior. Este es uno de los primeros signos del embarazo [1, 2]. Sin embargo, este hecho no tiene ningún beneficio práctico particular: es mucho más fácil y más confiable realizar una prueba para confirmar el embarazo.
Un olor agrio
Los cambios hormonales en el cuerpo afectan la microflora vaginal y el pH. Como resultado, el olor cambia y se vuelve ácido, lo que es especialmente agudo en el primer trimestre [3, 4].
Sangrado
Pueden aparecer gotas de sangre de 10 a 14 días después de la concepción. A veces, las mujeres confunden esta descarga con la menstruación porque coincide con el inicio esperado de un nuevo ciclo. Sin embargo, para la mayoría de las mujeres, el volumen de dichos sangrado es pequeño y muchas ni siquiera las notan.
La sangre generalmente se libera cuando el óvulo se adhiere a la pared del útero, lo que provoca microfisuras en los vasos. Este es un proceso normal que no requiere la intervención de médicos [5].
Sin embargo, durante el resto del embarazo, el sangrado se considera atípico. Cualquier aparición de sangre en el futuro es motivo para buscar ayuda inmediatamente [6].
Se produce picazón e irritación
Los cambios naturales en la composición de la microflora vaginal pueden conducir al crecimiento de hongos como Candida, que pueden causar una candidiasis. Si tienes secreción espumosa o con aspecto de requesón, informa a tu médico [6, 7].
Una sensación de pesadez
Debido al aumento de la circulación sanguínea en la pelvis, puedes experimentar tensión y distensión en el área vaginal; esta es una condición natural y no amenazante. A veces, los genitales externos también pueden hincharse. Esto ocurre debido a un aumento en el volumen de sangre en la pelvis y una disminución en la tasa de flujo sanguíneo [8].







