Cuando llega el nuevo bebé a la casa, tu sentido de la hospitalidad debe cambiar. Ha llegado el momento de replantear tus prioridades y establecer expectativas reales para tus amigos y familiares.
Tan pronto como el bebé se encuentre en casa, los familiares, amigos y conocidos querrán visitarlo. ¡Quieren compartir su felicidad y conocer al nuevo miembro de la familia! Sin embargo, para los padres y para el bebé, tantos invitados pueden convertirse en una fuente de tensión.
Las primeras semanas después del nacimiento, estarás agotada: fatiga, falta de sueño y recuperación del trabajo de parto. Seamos claros: después de dar a luz, no le debes nada a nadie. Está bien si tu casa es un desastre, si no te duchas y si no tienes nada que ofrecer a tus invitados. Tu única tarea, en los primeros días después de la llegada del bebé, es cuidar de ti y de tu recién nacido. Si los invitados aún quieren visitarlo, deben comprender que están allí para brindarte apoyo [1].
No gastes tu energía en limpiar antes de recibir invitados
Esto es completamente innecesario, incluso si la limpieza es una obsesión para ti. Nadie debe juzgarte ni te considerará una mala anfitriona si tu apartamento se ve descuidado. Tienes cosas mucho más importantes de las que ocuparte [1].
Aceptar ayuda
En las primeras semanas después de dar a luz, es posible que ni siquiera cuentes con tiempo para cocinar para ti, ya ni hablar de preparar algo para los invitados. Por supuesto, puedes pedir pizza o alguna otra comida preparada. No obstante, si los invitados se ofrecen a ayudar, pídeles que traigan comida. Si necesitas pañales o pomada para las rosaduras, pide a tus amigos que vayan a la farmacia y que te compren estas cosas. Será más fácil para ellos hacerlo que para ti [1].
Cuando los invitados estén de visita, no tengas miedo de pensar en ellos como un par de manos extra. Está bien si le pides a alguien que saque la basura o que ponga ropa en la lavadora. Y si la abuela y el bebé se llevan bien, pídele que cuide de él para que puedas darte una ducha. Tales peticiones no son egoístas, al contrario, es lo razonable [1].
Díle a tus invitados cuándo es el momento de retirarse
Incluso si por lo general te agradan las reuniones prolongadas, después de dar a luz, puedes cansarte de los invitados después de 15 minutos; aun una simple conversación puede resultar agotadora. Lo cual es normal, ya que tu cuerpo todavía se está recuperando del parto y no es una tarea fácil. Si no tienes la fuerza para recibir a las visitas, sé sincera y hazles saber que necesitas descansar. También puedes comentarle con anticipación a los invitados que necesitas descansar, para que no esperen una visita prolongada [1].
Haz una lista de reglas
Depende de ti y de tu pareja decidir quién puede asistir y cómo deben ser las visitas. De esta manera, puede ser una gran idea hacer con anticipación una lista de reglas para las visitas, de modo que no tengas que pensar en ello más tarde y puedas informar con tiempo a tus invitados. Piensa en el número de personas que quieres que los visiten y por cuánto tiempo, quién puede sostener al bebé en sus brazos, si es posible tomar fotos y publicarlas en las redes sociales o si darás pecho frente a todos [1].
¿Qué pasa si no quiero ver a nadie en absoluto?
Tienes todo el derecho a no invitar a nadie: puedes posponer todas las visitas hasta que estés lista. Después de un tiempo, conocerás a tu bebé y los días serán un poco más fáciles. Entonces podrás pensar en tener invitados. Si tus amigos y familiares son persistentes, no temas decepcionarlos. Inmediatamente después de dar a luz, debes cuidarte; y no importa lo que piensen los demás [1].







