Te estás preparando para el parto
No te preocupes si, de vez en cuando, te sobreviene una fatiga severa o si te encuentras irritable y ansiosa. Con todas las hormonas, más el peso adicional que estás cargando y que te encuentras en preparación para tu nuevo bebé, es por completo comprensible [1, 2].
¡Cuídate!, descansa lo suficiente y lleva una dieta saludable. Una serie de televisión, un libro o un videojuego interesantes pueden ayudar a que te desconectes de las preocupaciones cotidianas. Mantente físicamente activa: las caminatas y los estiramientos suaves pueden mejorar, de manera significativa, tu estado de ánimo y ayudar a tu cuerpo a prepararse para el parto [3].
Es probable que hayas notado que tus pezones se han vuelto más sensibles y que pueden liberar un líquido de color blanco amarillento. Se trata de calostro o leche primaria. Para muchas mujeres, su producción comienza mucho antes del nacimiento de su hijo [4].
Por otro lado, puedes experimentar dolor en la región púbica y sacra; ya que, en preparación para el parto, tu cuerpo, con la ayuda de hormonas, relaja tus articulaciones y ligamentos. Las articulaciones y los huesos se vuelven más móviles y esto puede resultar incómodo [5]. El ablandamiento de los tejidos conectivos en una pelvis pequeña a menudo causa dolor de espalda. Los zapatos de tacón bajo con soporte en el empeine, pueden aliviar esta incomodidad al brindar soporte al arco del pie. También puedes utilizar una silla ortopédica, en especial si tienes que sentarte por mucho tiempo [6].
Asimismo, a muchas mujeres embarazadas les preocupa la frecuente necesidad de orinar, ya que el abdomen agrandado presiona la vejiga. Y también es posible una fuga involuntaria de orina [6]. Pero por lo menos, los órganos internos ahora están más liberados que antes, pues el útero no los presiona con tanta fuerza. Así que puedes respirar con más libertad y la acidez estomacal se reduce bastante.
Si estás esperando gemelos
La cuestión de si vale la pena estimular el nacimiento de gemelos, si el cuerpo no entra en trabajo de parto para la semana 38, aún no ha sido establecido por la medicina [7]. Tendrás que sopesar todos los riesgos con tu médico y tomar una decisión informada tu misma.
Flujo vaginal
Hacia el final del embarazo, la descarga aumenta. Una descarga homogénea de color blanco lechoso sin olor desagradable es completamente natural [5]. Además, la vagina puede liberar una mucosidad espesa, blanca o rosada. Esto significa que el tapón mucoso, que llenaba el cuello uterino durante el embarazo, comenzó a liberarse. Sin embargo, no significa que el trabajo de parto comenzará pronto; por lo que es demasiado temprano para ir al hospital [4].
Una secreción cuajada o espumosa que se acompaña de dolor, ardor y picazón es una señal de infección; así que consulta a tu médico. Si notas una secreción con sangre, busca ayuda de manera urgente [5].
También llama a tu médico si rompes fuente: se trata de una secreción clara y fina. El líquido amniótico puede filtrarse o derramarse en volúmenes bastante grandes, hasta 150 ml (5 oz). En este caso, debes ir al hospital [4].






