Poco después de nacer, los bebés reciben una serie de vacunas por parte de profesionales de la salud para protegerlos contra infecciones y enfermedades. Esta práctica se llama inmunización. A menudo, estas vacunas se empiezan a administrar a los niños poco después del nacimiento o dentro de los primeros meses.
¿Debo vacunar a mi recién nacido?
Durante la infancia, las vacunas son esenciales porque ayudan a brindar inmunidad a los niños antes de que estén expuestos a enfermedades potencialmente mortales. En todo el mundo, las vacunas se prueban para garantizar que sean seguras y eficaces antes de administrarlas a niñas y niños, quienes solo recibirán las vacunas requeridas a la edad recomendada [1].
Algunas de las vacunas que los bebés pueden recibir durante su primer año de vida incluyen:
Hepatitis B.
Rotavirus.
Neumococo conjugado.
Difteria, tos ferina, tétanos.
Polio.
Sarampión, rubéola y paperas.
La lista anterior no es extensa, pero incluye las vacunas más comunes administradas a los bebés poco después del nacimiento; puede haber variaciones según el lugar del mundo en el que vivas y es posible que a tu hijo le ofrezcan otras vacunas para protegerlo contra cualquier enfermedad adicional que pudiera ser frecuente en tu región.
¿Qué tan efectivas son las vacunas?
La inmunización es una de las intervenciones de salud pública más eficaces que existen. Brindan a los niños la oportunidad de crecer sanos y alcanzar su máximo potencial [2]. En todo el mundo, las vacunas han reducido de forma segura la prevalencia de enfermedades como la poliomielitis, el sarampión y la viruela durante más de dos siglos.
¿Todos los países tienen las mismas reglas de vacunación?
Hay algunas diferencias dependiendo del país. Por ejemplo, Estados Unidos y el Reino Unido no vacunan contra la tuberculosis [3, 4], pero esta vacuna sí se administra a niños en otros países donde el riesgo de infección es mayor.
En estos mismos dos países, los niños menores de un año se vacunan contra el rotavirus, mientras que en otros países no. Estados Unidos también tiene una vacuna contra la influenza que se administra anualmente, generalmente a partir de los seis meses [3]; y el Reino Unido ofrece una vacuna contra la meningitis y la sepsis a los ocho meses [4].
Una de las mejores maneras de proteger a tu hijo es seguir el calendario de vacunas recomendado en tu país. Cada vez que retrasas una vacuna, aumenta la vulnerabilidad de tu hijo a la enfermedad. Puedes encontrar una descripción general de las vacunas recomendadas y las fechas aproximadas en tu centro de salud local, con tu médico o en la secretaría de salud de tu país [5].
Gracias a los esfuerzos mundiales de inmunización, millones de niños evitan enfermedades que podrían amenazar sus vidas o su capacidad para caminar, jugar y aprender [2]. A nivel mundial, los defensores de la salud y quienes formulan las políticas públicas trabajan incesantemente para asegurar que todos los niños, independientemente de dónde nazcan, tengan acceso a las vacunas que necesitan para sobrevivir y prosperar a largo plazo.
Este artículo fue creado en asociación con el UNFPA, la agencia de salud sexual y reproductiva de las Naciones Unidas.






