Cuando tu babé empieza a moverse, a mostrar interés en los juguetes y actuar como un niño más grande, puedes pensar que es el momento de ponerle en una cama infantil, y tal vez comprarle una almohada. Esto es lo que queremos compartir contigo sobre las almohadas para bebés:
- De acuerdo con las investigaciones arqueológicas, las primeras almohadas aparecieron en Mesopotamia 7,000 años antes de nuestra era. La gente dormía en el suelo y usaba "almohadas" de piedra, para evitar que los insectos entraran por su nariz o boca [1]. Se sabe que los bebés ya dormían en cunas suspendidas, por lo que no necesitaban almohadas.
- SI bien la producción en masa de almohadas comenzó en el siglo XIX, fue hasta mediados del siglo XX que se empezaron a colocar en las cunas.
- Desde el punto de vista médico, los niños menores de un año no necesitan almohadas ni mantas. Los expertos consideran que estos objetos aumentan el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante(SMSL) [2].
- Las almohadas son especialmente peligrosas para los niños que están aprendiendo a girar sobre sí mismos. La causa más común de asfixia en pequeños de más de cuatro meses es que entierran la nariz en la almohada cuando se voltean mientras duermen [3].
- Los posicionadores para dormir (almohadas planas con rollos en los lados) se suelen anunciar como accesorios para proteger a los bebés contra el SMSL y el síndrome de cabeza plana. Sin embargo, actualmente los expertos advierten que estas almohadas podrían aumentar el riesgo de ambos [3].







