El contacto físico es una de las necesidades de los bebés. El contacto físico es necesario para que los bebés desarrollen bienestar emocional y un sano sentido de sí mismos.
Hace 100 años, los científicos creían que la psicología de los bebés es muy simple. En su opinión, cualquier acción del bebé está dirigida solo a obtener comida. Por eso, se creía que no era necesario abrazar a los niños y tomarlos en brazos.
Sin embargo, más tarde resultó que estaba completamente equivocado. En la década de 1940, el psiquiatra suizo Rene Spitz descubrió que los niños huérfanos en orfanatos comían mal y perdían peso, aunque se les alimentaba con regularidad. El problema era que nadie los cargaba. Después de tres meses de tal aislamiento emocional, los niños cayeron en depresión: no dormían bien y no sonreían en respuesta a las palabras y gestos de otras personas [1].
Al observar a los huérfanos, Spitz sugirió que para los bebés tocar no es menos importante que la comida. En la década de 1950, esta idea fue confirmada por los experimentos del psicólogo estadounidense Harry Harlow [2]. Destetó a los cachorros de macaco rhesus de la familia y les ofreció elegir entre dos madres ficticias. Uno estaba hecho de madera y alambre, pero con una botella de leche adjunta. El otro es esponjoso, pero sin biberón. Los monos siempre elegían a la "madre" envuelta en un paño suave.
¿Por qué es tan importante el piel a piel?
Afortunadamente, está prohibido realizar un experimento similar en niños. Pero los científicos están seguros de que los bebés humanos también preferirían el calor de su madre en primer lugar, incluso antes que la comida. Porque tocar a un ser querido es el mejor antiestrés.
Cuantos más niños son levantados, acariciados y acariciados, más liberan oxitocina, la hormona del amor y la felicidad [3]. La oxitocina amortigua la actividad de las áreas del cerebro que son responsables del miedo y la ansiedad. Como resultado, el bebé duerme mejor y llora menos [4], y también crece más rápido y se desarrolla de manera más armoniosa. Por ejemplo, se ha comprobado que los niños que han sido amamantados con frecuencia y durante mucho tiempo comienzan a hablar más rápido y a formar vínculos con personas cercanas con mayor facilidad [4].
¿Cuánto tiempo necesita el bebé contacto constante?
Cuanto más tiempo, mejor. Pero las primeras semanas son clave. Es importante que se libere mucha oxitocina en este momento en el bebé. Si este es el caso, entonces el cuerpo lo producirá en cantidades suficientes en la vida posterior. Y esto, a su vez, ayudará al niño en el futuro a establecer un contacto más fácil con otras personas y hacer frente a las dificultades emocionales [5].
¿Es útil para una madre tomar a un niño en sus brazos?
¡Sí! En primer lugar, la madre también libera oxitocina, lo que significa que su felicidad aumenta y la ansiedad disminuye. Y en segundo lugar, el cariño es la mejor manera de establecer una conexión con el bebé. A través del tacto, usted se comunica con el bebé y eventualmente comienza a entender sin palabras cuando quiere comer, dormir o necesita un cambio de pañal. Esto sucede inconscientemente. Por cierto, todo esto también funciona para los papás [6]. Así que déjalo que también sostenga al bebé en sus brazos a menudo.
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