No todos los planes para tu embarazo se harán realidad, y está bien.
Toda madre quiere que su embarazo sea perfecto. Pero, inevitablemente, no todo sale de la forma deseada. Los planes se frustran y aparecen imprevistos.
Es posible que te preocupen todas las cosas impredecibles que te esperan: ¿cómo será el parto? ¿Cómo será la crianza de los hijos? ¿Cómo cambiará mi relación con mi pareja? Pensar en todas las incógnitas puede ser enloquecedor.
El deseo de controlar todo es natural
El embarazo en sí mismo es una poderosa fuente de estrés. Si al mismo tiempo la vida te depara muchas sorpresas, entonces el estrés aumenta. Es natural que las personas se esfuercen por controlar todo. Sin embargo, tener el control es a menudo una ilusión [1].
Sin embargo, nuestras predicciones son inexactas
La investigación del psicólogo estadounidense y premio Nobel Daniel Kahneman ha demostrado que la gente es bastante mala para hacer predicciones para el futuro. Son demasiado optimistas e irracionales. Nuestro pensamiento tiende a encontrar soluciones simples: creamos historias ideales para nosotros con una estabilidad envidiable. Desafortunadamente, estos escenarios solo toman en cuenta factores que encajan en nuestra imagen del mundo e ignoran lo que no queremos notar [2]. No es de extrañar que al final nuestros planes se vean cambiados por circunstancias que no tomamos en cuenta.
Por lo tanto, es mejor simplemente aceptar la incertidumbre
Simplemente hay algunas situaciones que no podemos controlar. Imagina que estás atrapada en un embotellamiento y llegas tarde al trabajo o a la cita con tu médico. Tú estás preocupada. Sientes que necesitas hacer algo para cambiar la situación, pero no puedes hacer nada y esto solo aumenta tu ansiedad. ¿Qué está pasando? Estás tratando de asumir la carga de la responsabilidad de una situación en la que no puedes influir [3].
Si las cosas no salen según lo planeado, no hay razón para preocuparse. Tus intentos de controlar una situación no la cambiarán de ninguna manera. En cambio, trata de repensar tu actitud hacia la incertidumbre. ¿Significa que todo irá mal? No necesariamente, la incertidumbre es inherentemente neutral.
Además, la incertidumbre es algo que experimentamos en nuestra vida diaria. Es raro tener un día en el que todo vaya perfectamente según lo planeado. ¿Quizás te encuentres por casualidad con un amigo en tu hora comida? O decides parar en una nueva cafetería que acabas de notar. Algunas cosas de nuestra vida, en principio, se basan en la incertidumbre. ¿Verías un programa de televisión o leerías una historia de detectives si ya conoces la trama? ¿Alguien iría a un partido de fútbol si todos los eventos del juego estuvieran predeterminados? No, ¡sería demasiado aburrido [3]!
¿Cómo lidiar con la incertidumbre?
Es mejor comenzar con situaciones simples. Por ejemplo, supongamos que te encuentras en una larga fila en la caja del supermercado. El cajero trabaja lentamente, lo que te molesta mucho. Observa tus pensamientos y reacciones durante tres minutos.
Pregúntate:
¿Qué estoy pensando?
¿Qué sensaciones físicas hay en mi cuerpo?
¿Qué emociones estoy experimentando?
Observa cómo te sientes directamente en respuesta a una situación desagradable. ¿Te confundes con emociones que se asocian con experiencias de otras ocasiones? Separa mentalmente el sentimiento primario de los pensamientos secundarios. Permítete sentir emociones negativas, sean las que sean: irritación, enojo, etc. Respira profundamente y acepta que esto también es parte de su vida. Luego, enderezate y respira con calma [4].







