Los enemas, un procedimiento que limpia el intestino, solían ser recomendados por algunos médicos; no obstante, no hay evidencia contundente de que sea útil o necesario. De esta manera, las pautas actuales no recomiendan los enemas.
¿Por qué una mujer necesitaría un enema?
De manera tradicional, se creía que si los intestinos estaban vacíos, el bebé tendría más espacio para pasar por el canal del parto. Asimismo, existía la opinión de que un enema promovía un trabajo de parto más rápido y que se reducía el riesgo de infección [1].
¿Pero contamos con alguna evidencia al respecto?
Durante mucho tiempo, los médicos se basaron en observaciones especulativas y, en realidad, sólo siguieron con la práctica establecida. Sin embargo, las investigaciones modernas no han encontrado beneficios médicos significativos en los enemas antes del nacimiento: no acortan el trabajo de parto ni lo facilitan. Al contrario, someterse a un enema puede hacer que el alumbramiento sea más doloroso. Además, las lesiones en el perineo durante el parto son tan frecuentes en las mamás que se realizaron un enema como en las que no. Por último, los enemas no disminuyen en nada la probabilidad de infección [1].
¿Cuál es el resultado final de los enemas?
Los principales médicos y la Organización Mundial de la Salud no recomiendan su uso obligatorio; ya que se trata de un procedimiento invasivo y doloroso que puede causar molestias innecesarias. No obstante, los hospitales de maternidad son libres de establecer las normas sobre este tema. Por lo tanto, te recomendamos que averigües con anticipación cómo se resuelve este asunto en la institución médica elegida.







