La posición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre este tema es completamente inequívoca: un bebé en los primeros meses de vida no debe recibir ningún alimento o bebida (ni siquiera agua) que no sea leche materna [1]. Sin embargo, en la vida real, hay diferentes situaciones.
¿Por qué la OMS está en contra de la suplementación infantil?
El principal argumento de la OMS es la esterilidad. Si la leche fluye del pecho de la madre directamente a la boca del bebé, entonces, en el camino, no puede ser colonizada por bacterias. El agua utilizada para mezclar suplementos, por otro lado, puede no ser estéril. Por tanto, la suplementación aumenta el riesgo de trastornos intestinales en los bebés [2]. Además, la OMS teme que mamá tenga menos leche si reemplaza parte de la lactancia materna con biberón.
Si estoy seguro de la pureza de mi agua, ¿puedo dársela al bebé?
Sí, pero no es necesario. La leche materna tiene un 80% de agua, por lo que las necesidades de líquidos se satisfacen por completo mediante la lactancia [2].
¿Cómo saber si tu hijo corre riesgo de deshidratación?
Si el bebé tiene suficiente leche, llenará cinco o seis pañales al día. Si el bebé no orina tanto como crees que debería, habla con tu asesor de lactancia o con su pediatra [3]. Esto es diferente si el bebé es alimentado con fórmula.
Foto: Sarah Chai / Pexels







