Necesitas descansar y dormir bien para manejar el estrés extra
El sexto mes de embarazo es un periodo de rápido crecimiento y desarrollo para tu bebé. Tu bebé aumenta de peso día con día. No es sencillo acostumbrarse al estrés adicional que significan los cambios físicos y emocionales, por lo que la fatiga puede ser una preocupación. Sé amable contigo misma: no te sobrecargues con trabajos innecesarios y trata de descansar más.
Por la noche, es posible que te resulte difícil conciliar el sueño porque no puedes encontrar una posición cómoda. Desde esta etapa del embarazo hasta el parto, es mejor dormir de lado. Para mayor comodidad, coloca una almohada debajo de tu abdomen y entre tus rodillas [1, 2].
En el segundo trimestre del embarazo, es probable que notarás franjas finas de color rosa, rojo o marrón en tu piel, conocidas como estrías. Las mismas aparecen en muchas mujeres embarazadas, ya sea en el abdomen, los muslos o los senos. Las estrías ocurren de manera natural debido a un abdomen agrandado y, en algunos lugares, la piel se vuelve más delgada. Algunas mujeres están genética y hormonalmente predispuestas a desarrollar estrías [3]. Las estrías son más comunes en mujeres que tienen sobrepeso durante el embarazo; por ello, los expertos recomiendan seguir una dieta saludable desde el inicio del mismo [4].
Si estás esperando gemelos
A las 23 semanas, una madre que espera mellizos suele tener el tamaño de una madre que lleva un embarazo individual a las 27 semanas. Tus proporciones cambiarán más rápido que con un embarazo individual. ¡Naturalmente, será más difícil para ti adaptarte! Debido al rápido crecimiento del útero, los músculos rectos abdominales pueden separarse. Esta condición se llama diástasis. No es peligrosa y no afecta la viabilidad del embarazo, pero pudiera causar problemas con la restauración de la pared abdominal después del parto [5].
Flujo vaginal
Es posible que tengas flujo vaginal de vez en cuando. Si la descarga es de color claro, espesa y pegajosa, entonces es normal. Mantente atenta a las secreciones que tengan un olor desagradable, como un olor a pescado, una textura inusual (cuajada líquida, espuma) y un color más oscuro (verde o amarillo). Estos signos pueden indicar una infección, así que consulta a tu médico cuando aparezcan. Sin embargo, si tienes alguna secreción sanguinolenta, debes consultar a tu médico con urgencia [6].





