Más del 9% de las mujeres trabajan en proyectos de mejora del hogar y mejoras al estilo “hazlo tú misma” durante el embarazo [1]. Algo de esto es parte del proceso de "anidar" y de preparación para el bebé. Si bien estas actividades son un pasatiempo popular o cubren una necesidad real, las reparaciones y mejoras en el hogar pueden involucrar la generación de vapores tóxicos o el uso de productos químicos agresivos que pueden representar un riesgo para la madre y el bebé. Cubramos algunos puntos principales sobre los proyectos de mejora para el hogar.
¿Por qué puede ser peligroso el “hazlo tú misma”?
Hace unos 10 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) distinguió los ambientes interiores como una categoría separada para evaluar la contaminación y la calidad del aire. Durante décadas, nuestro enfoque ha estado en la calidad del aire exterior, pero resulta que nuestro aire interior es un problema de salud mucho mayor. Los materiales de nuestros hogares, desde la construcción hasta la decoración, contienen sustancias que pueden afectar nuestra salud de diferentes formas. Muchas de estas sustancias pueden ser peligrosas para las mujeres embarazadas y sus bebés [2].
¿Qué materiales y productos químicos debo evitar durante el embarazo?
La verdad es que todos. Todos los solventes, tintes, pisos laminados, papel tapiz, pegamento polimérico y triplay contienen sustancias que pueden ser peligrosas para el bebé. Por ejemplo, las pinturas y el barniz pueden liberar benceno y tolueno, mientras que los tableros laminados y el triplay pueden liberar formaldehído, tricloroetileno y compuestos volátiles. Peor aún, estos contaminantes pueden permanecer en el aire de tu hogar durante varios meses después de que se finalice tu proyecto. Por lo tanto, es un riesgo para las mujeres embarazadas participar en las renovaciones y vivir en una habitación recientemente renovada [1].
¿Cómo afectan estos químicos a mi bebé?
Cada uno de estos productos químicos es impredecible y los efectos no se comprenden bien. Diferentes sustancias presentan diferentes riesgos. Por ejemplo, la exposición al benceno puede provocar daños en el ADN y, en consecuencia, enfermedades congénitas [3]. La exposición a solventes de cloro es especialmente peligrosa en el primer trimestre, ya que conduce a defectos del tubo neural [4]. Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y las partículas microscópicas suspendidas en el aire (por ejemplo, después de aplicar lechada y lijado) se consideran responsables habituales del trabajo de parto prematuro [2].
Los efectos adversos más comunes de la renovación del hogar y la exposición química relacionada con proyectos de mejora para el hogar “hazlo tú misma” son el desarrollo anormal de los genitales en los niños y los defectos cardíacos congénitos en ambos sexos [1].
¿Es la exposición química el único peligro?
En su mayoría, sí, pero actualmente no se comprenden bien otros daños potenciales. Los estudios sobre el efecto del ruido de la construcción en las mujeres embarazadas sugieren que sus bebés crecen menos y se retrasan en el desarrollo. Los científicos sugieren que la exposición prolongada al ruido conduce a una disminución del flujo sanguíneo uteroplacentario. Como resultado, el bebé experimenta hipoxia o falta de oxígeno suficiente [3].
¿Qué pasa si tenemos que hacer algunos trabajos en la casa antes de que llegue el bebé?
Contrata profesionales para hacer el trabajo y permite que tu cónyuge u otro familiar de confianza supervise el proyecto. Es mejor que la futura madre se quede en otro lugar mientras se completa el trabajo y regrese a casa un par de meses después de que esté terminado.






