Tal vez ya lo hayas adivinado por sus movimientos, ¡pero el bebé tiene emociones y estados de ánimo! Puede sentirse sorprendido por un ruido fuerte, o puede sonreír feliz en su cómodo y cálido hogar. Y algo más, es que ¡el bebé puede sentir un cambio en tu estado de ánimo! Mamá y bebé están conectados de manera tan estrecha, que él capta tu estado emocional.
De forma aproximada, en la semana 31 el bebé se vuelve muy activo: te empujará, girará de un lado a otro y se pondrá inquieto. También sonreirá, fruncirá el ceño, bostezará, sacará la lengua y se chupará el pulgar. La mayoría de estos gestos son sólo reflejos, pero los estudios sugieren que también pueden ser expresiones de estados emocionales, como alegría o tristeza [1, 2].
Conozcamos tres categorías principales de lo que siente el bebé
Estrés y ruidos aterradores
Cuando mamá está nerviosa o asustada, su cuerpo libera cortisol en su torrente sanguíneo (el cortisol es una de nuestras principales hormonas para el estrés), y luego se transmite al bebé a través de la placenta. Los niveles altos de cortisol afectan, de manera negativa, el crecimiento y el desarrollo físico saludable del bebé [3, 4, 5].
Ahora sabemos que el estrés es inevitable en la vida, por lo que vale la pena concentrarse sólo en lo que puedes controlar. Evita la película de terror y las listas de reproducción de death metal. Los ruidos fuertes penetran la pared abdominal y el bebé puede oírlos. A partir de la semana 20, en promedio, reaccionará a sonidos desagradables y aterradores estremeciéndose o moviendo los brazos y las piernas [6].
Emociones tranquilas y agradables
Por otro lado, la música tranquila y las canciones de cuna relajarán al bebé [7]. Él puede oírte cantar, pero también puede sentirte cantar a través de la vibración de tus huesos y tejidos. Su cuerpo vibrará junto con el tuyo, lo que generará un estado emocional compartido y agradable, así como un vínculo.
Dolor
En la semana 7 de gestación, el bebé comienza a desarrollar receptores de dolor en su cuerpo, mismos que lo cubren en la semana 20. Sin embargo, en este punto, el cerebro no ha desarrollado por completo sus mecanismos de recepción e interpretación del dolor; por lo que el bebé experimentará molestias sólo en el sitio afectado. Cuando retira un brazo o una pierna, es un reflejo.
En la semana 26, el cerebro ha desarrollado en su totalidad su mecanismo para el dolor, así que las señales de dolencia ahora llegarán y obtendrán una respuesta del cerebro [8, 9], así que el bebé experimentará dolor de la misma manera que los niños y los adultos.






