Cuando se conviertan en padres, es posible que ya no estén de humor para el romance. Sin embargo, es importante que no olviden el porqué de que estén juntos y lo que significan el uno para el otro.
Después de que nazca el bebé, parecerá que ahora gobierna la casa; pero también se da una gran tentación de posponer todas las cosas, incluida la intimidad con tu pareja. Puedes pensar: “Lo consideraré cuando duerma lo suficiente, vuelva a estar en forma y me sienta más como yo misma.” Si bien es cierto que algunas cosas deben dejarse para más tarde, la relación con tu pareja no es una de ellas [1].
¿Qué debería hacer? ¿Ir a una cita?
Si lo disfrutas, ¿por qué no? Ahora bien, si sabes que mientras ambos estén sentados en la mesa del restaurante todos sus pensamientos estarán en el bebé y una conversación trivial se convertirá en un silencio incómodo y cierta preocupación, entonces no es necesario. No hace falta apresurar las cosas, pues existen otras formas de estar cerca el uno del otro, sin interrumpir la vida cotidiana.
¿Cómo qué exactamente?
Trae a la mente lo que más te gustaba de tu relación; tal vez te encantaba hablar de tu día en la cena, pero ahora tienes que comer por separado debido a que uno de los dos tiene que estar con el bebé, o quizás disfrutabas de largas caminatas o de andar en bicicleta. Recuerda hasta los detalles más pequeños: todos son importantes.
Por supuesto que no todo puede volver a ser como era antes: ¡ahora hay un nuevo miembro en la familia! Sin embargo, es posible hacer nuevos compromisos: por ejemplo, hablen de su día juntos mientras arrullan al bebé para que se duerma, o lleven al pequeño en carriola a dar un paseo juntos u organicen una escapadita a la cafetería de la esquina cuando los abuelos vengan de visita [2].
Pregúntale a tu pareja qué extraña y juntos descubran las formas en que algunos de sus viejos hábitos (o recientes) pueden encajar en su nueva vida juntos. Así que disfruta de todos estos pequeños y agradables momentos para ti y tu pareja [2].
¿Y el sexo?
Es cierto que el sexo resulta importante para la intimidad de una pareja, pero el período posparto requerirá algunos ajustes. Quizás no tengas ningún deseo, incluso si los médicos te dan el visto bueno para hacerlo; pero, por otro lado, también es posible que tu pareja esté perdiendo el apetito sexual. Aunque se trata de una situación común, puede dar lugar a disputas.
Si ésta es tu situación, reflexiona por qué no quieres intimidad. Quizás sólo te encuentres agotada por las tareas interminables y necesites estar sola; lo cual es normal. Después de dar a luz, las mamás necesitan tiempo para recuperarse no sólo en lo físico, sino también en lo mental; por lo que es preciso darse un tiempo para recuperarse. En ese momento, sentirás una nueva oleada de fuerza y, tal vez, te brinde una nueva mirada a tu sexualidad [2].
Cuando no tengas ganas de sexo, explícale a tu pareja qué es lo que estás sintiendo; pues si te niegas a tener relaciones sexuales, sin explicación alguna, es posible que te sientas rechazada y abandonada. No te avergüences de decirle que te encuentras agotada o que requieres de más tiempo para recuperarte.
¿Y si ninguno de los dos desea tener sexo?
También se trata de una situación bastante normal. Sin embargo, en este caso, no esperes que un día ambos recuperen de forma repentina un fuerte deseo sexual. Para muchas personas, la atracción sólo ocurre después de la estimulación física. Así que recuerda lo que solía excitarlos y traten de recrear estos momentos [3].
Puedes actuar como si acabaras de empezar a salir con alguien: toma de la mano, abraza, besa. Tu cuerpo ha cambiado desde que diste a luz, tiene sentido que ambos necesiten conocerse de nuevo [3].






