Aunque no verán al bebé hasta después de su nacimiento, sí pueden conocerse antes del encuentro oficial. Alrededor de la semana 20, el bebé ya logra escuchar sonidos del mundo exterior e, incluso, ya puede responder con movimientos, pateando y hasta sonriendo [1].
Aún estando en el útero, el bebé puede reconocer el sonido de tu voz. Si mamá y papá hablan con el bebé durante el embarazo, después del nacimiento logrará reconocer sus voces y se tranquilizará de mejor manera [2].
Al mismo tiempo, hablar con el bebé mientras se encuentra en el útero, también ayuda a los padres; debido a que con ello forman una imagen de su futuro hijo o hija y comienzan a visualizarse a sí mismos en sus roles de padres. Lo anterior es de vital importancia para las parejas que no llevan consigo al bebé, ya que no están tan conectadas físicamente con él desde el principio [3].
¿Cuándo y cómo puedo empezar a hablar con mi bebé?
Si bien algunas mamás pueden comenzar a hablar con el bebé desde el principio, por lo general, el deseo de hablar comienza después de que hayan experimentado los primeros movimientos del bebé. Los movimientos ayudan a convertir al bebé de una idea abstracta a una persona real [3].
Puedes hablar con tu bebé en cualquier momento: cuéntale sobre ti, tus seres queridos o su hogar. Puedes cantarle canciones de cuna o tus favoritas. Disfruta de estas conversaciones, anímate cuando esté activo; acaricia tu vientre cuando tengas sueño.
Ejercicio: “Visitar al bebé” [3]
Si no te resulta sencillo hablar con tu bebé, prueba este ejercicio que te ayuda a fortalecer su conexión emocional, además puede ser realizado tanto por mamá como por papá.
Siéntate con comodidad, respira profundamente y exhala con suavidad unas cuantas veces. Relaja tus músculos y siente cómo el aire fluye hacia tu estómago y regresa de nuevo. Imagina que vas a visitar a tu bebé. Visualiza que te acercarás a tu bebé; toca su puerta. Imagina cómo te saludará. Trata de mirar cómo se ve el bebé. Aunque puede tratarse de una imagen por completo irreal, no te reprimas; deja que tu imaginación haga su trabajo.
Pregúntale cómo se encuentra, qué está haciendo, cómo se siente. Ten esta conversación en tu cabeza. Imagina que tu bebé responde a tus preguntas. ¿Quizás está esperando algo de ti? ¿Querrá algo, soñará con algo? Cuéntale historias importantes para ti, comparte tus sentimientos sobre el embarazo, el parto y su vida futura juntos.
Después de pasar un poco de tiempo con tu bebé, dile que estarás feliz de volver a visitarlo. Despídete de una manera que te sea natural. Luego regresa poco a poco a la realidad, respira profundamente otras tantas veces y estírate.







