Diferentes mujeres tienen diferentes reacciones iniciales al enterarse de que están embarazadas. Algunas lloran lágrimas de alegría, otras lágrimas de terror; algunas gritan sus felices noticias desde los tejados, otras disfrutan tranquilamente de su secreto durante el mayor tiempo posible.
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Ya sea que su reacción sea de alegría o pánico o algo más, esas pequeñas líneas en tu prueba de embarazo pueden provocar un tornado de emoción. Lo que sea que sientas, es normal y está bien.
¡¿Qué me está pasando?!
El embarazo cambia tu vida para siempre. Incluso si estabas esperando desesperadamente esa prueba positiva, verla hará que la realidad del cambio choque contra ti como una ola. Esos miedos enterrados, a los que tus esperanzas no les daban lugar ni cabida, ahora adquieren una gran relevancia. Tus emociones son señales valiosas. Tómate un momento para sentir curiosidad por ellos; ¿A qué están apuntando?
Tu primera respuesta emocional a tu nuevo embarazo no será del todo permanente. Pronto, tu forma de pensar y tu corazón se adaptarán a tu nueva realidad y a los planes que la acompañan [1].
¿Qué se supone que debo sentir?
Bueno, no te enganches con él "se supone que debo". Cada persona es diferente. Idealmente, esperamos que sientas alegría sin perder de vista las implicaciones reales de tus buenas noticias. El embarazo implica mucha planificación, citas con el médico y ajustar tu vida a las recomendaciones de tu médico.
A veces sentirás tristeza, ansiedad o hasta miedo, especialmente más adelante en tu embarazo. Pero esas emociones tampoco son permanentes. Comprende por qué las sientes, deja que te enseñen o te digan algo, y déjalas ir. No te preocupes ni lo sobre pienses, sé proactiva cuando puedas hacer algo con respecto a tus miedos y déjalos ir [2, 3].
¿Qué pasa si lo que siento no parece ... normal?
Sucede. Algunas mujeres pueden no tener una actitud positiva sobre su embarazo, incluso aunque crean que deban tenerla. Esto puede deberse a su temperamento, o puede tratarse del tiempo y los cambios. Te puede irritar cuando tus amigos preguntan cómo te sientes o cuando tu cuerpo comienza a tener cambios visibles. Prefieres vivir tu vida como de costumbre, y el embarazo parece un gran inconveniente [2, 3].
En el otro extremo, algunas mujeres se sienten positivamente eufóricas durante casi todo el embarazo. Toda su atención se centra en su embarazo, e incluso pueden volverse exigentes con los demás si creen que no le prestan suficiente atención también. Es más difícil reconocer que este estado no es saludable porque tenemos ciertas expectativas culturales que normalizan este tipo de reacción al embarazo. Pero si esta futura mamá se encuentra constantemente en las nubes, es posible que no se dé cuenta de posibles alarmas que su cuerpo envíe durante la gestación [2, 3].
Una tercera respuesta puede ser ansiedad constante. Mamá está atormentada por dudas y temores, siempre preguntándose si el bebé está bien, si ella está bien, si el parto tendrá complicaciones y otros pensamientos similares. Esta mamá carece de confianza y está constantemente investigando sobre su embarazo, buscando tantas opiniones autorizadas como sea posible [2, 3].
¿Cómo sé de qué manera voy a reaccionar?
Si bien es posible que no puedas predecir tu reacción exacta a tus grandes noticias, las mujeres con parejas que las apoyan generalmente tienen más facilidad para adaptarse a su nueva realidad y manejar sus emociones. También se benefician del apoyo de amigos y familiares que celebrarán y caminarán con ellas esta temporada [2, 3].
La futura mamá irritable y apática generalmente está teniendo dificultades para aceptar su embarazo en algún nivel. A veces, esto se debe a la falta de confianza en uno mismo o de amor propio. A veces, tus motivaciones para quedar embarazada son mixtas y no todas esas motivaciones te brindan paz o felicidad.
La futura mamá que es demasiado ansiosa suele ser propensa a sentirse vulnerable, desconfiada, cansada fácilmente y tiende a exagerar en su responsabilidad. Si esto te suena familiar, trata de entender el hecho de que no puedes controlar o saber todo durante el embarazo. Mucho estará en tus manos, pero mucho también estará totalmente fuera de ellas. Siente curiosidad sobre tus pensamientos ansiosos y rastrea su origen.
Estrategias como la atención plena, la meditación, llevar un diario y hacer alguna actividad artística pueden ser realmente útiles para estas mamás. La psicoterapia y el asesoramiento también son recursos excelentes [2, 3].
Lo que puede resultar más difícil es identificar las razones de la mamá en éxtasis crónico. A veces, la alegría no se trata tanto del bebé como de obtener la validación de los demás, construir una nueva identidad o aferrarse a una pareja. A veces, esta respuesta emocional delata una falta de madurez o preparación para la maternidad. Pero esto es increíblemente difícil de juzgar de persona a persona. Un terapeuta o consejero está mejor equipado para ayudarte a transitar a través de estas emociones y así comprender tus verdaderas motivaciones, ayudándote a prepararte para los rigores de la maternidad [2, 3].







