Para los adolescentes un nuevo miembro en la familia resulta una situación estresante, en especial si fue criado como hijo único. Las chicas y los chicos de 12 a 17 años pueden reaccionar de formas muy distintas a la llegada de un hermano o una hermana. Algunos recibirán la noticia con entusiasmo, y a otras les provocará ataques de ira.
Las reacciones bruscas son normales para esta edad. Aunque los adolescentes pueden parecer lo suficientemente adultos, su percepción de la realidad es muy diferente a la tuya. Esto se debe a que todavía no tienen desarrollada la corteza prefrontal, la parte del cerebro a la que corresponde el pensamiento lógico, la aceptación de las decisiones y el autocontrol [1].
Explícale que cada miembro de la familia es importante y valioso
La mentalidad en la adolescencia se caracteriza por fuertes emociones e ideas que, a veces, se apoderan enteramente de la cabeza. De esta manera, cuando se enteran de que pronto llegará un bebé, los adolescentes pueden pensar que los padres ya no los quieren, que ya no tienen interés en ellos o que ya no son necesarios.
Así que identifica qué piensa de esta situación: hasta antes del nacimiento puedes explicarle que no competirá con el/la recién nacido/a ni contra los otros miembros de la familia. Es importante que sienta que lo aceptan y lo aprecian, y que no tiene que rivalizar con el bebé por la atención. También déjale saber que el cuidado del bebé no le quita el tiempo a la familia, sino que, al contrario, favorece una mayor unión familiar.
No es necesario imponerle el papel de niñera para su hermano o hermana menor. Será mejor que le digas que puede convertirse en el ejemplo para el bebé, así como jugar un papel importante en su vida; lo que significará una motivación por completo distinta [2].
Aprende a escucharle y no ignores sus sentimientos
Los doctores aconsejan que por lo menos una vez a la semana, encuentres tiempo para hablar con tu hijo/a en un ambiente tranquilo. Pregúntale, cómo se siente, de qué tiene miedo, por qué se preocupa [2]. Escúchale con atención. Comparte sus preocupaciones, aunque te parezca que no tienen sentido. Y, por supuesto, no debes reprocharle ni avergonzarle por haber expresado sus pensamientos en voz alta. Si prohíbes que manifieste las emociones negativas, sólo conseguirás que se encierre y deje de confiar en ti.
Así que dile que le comprendes y que sus sentimientos son importantes para ti. También explícale que siempre será muy especial en tu vida.
Si consideras que no puede lidiar con las emociones negativas, puedes hojear juntos el álbum fotográfico con sus retratos infantiles. Cuéntale las historias vinculadas a esas fotografías. Charlas como ésta le ayudarán a sentir que es importante para los padres.
Para el adolescente es muy importante tener los testimonios tangibles de la estabilidad. Para lograrlo, crea alguna tradición en la que participen todos los miembros de la familia. Por ejemplo, cada jueves por la tarde cocinen un pastel juntos. No tiene que ser algo grande. Lo importante es que esta actividad una a la familia y que todos tengan la posibilidad de dedicarle una parte de su tiempo.






