Los desafíos de la vida diaria no pausan durante el embarazo. El estrés físico y emocional puede aumentar y no debes ser demasiado exigente contigo misma. Intenta aceptar tus limitaciones temporales y encuentra formas de evitarlas de forma segura.
Haz una lista de cosas que ya no puedes hacer en la casa
Incluye todo lo que te cause malestar. Por ejemplo, a muchas mujeres embarazadas les resulta difícil pasar la aspiradora y trapear el piso debido al dolor lumbar [1].
Si tienes un gato, no olvides agregar a la lista la limpieza de su caja de arena [2]. Las mujeres embarazadas corren el riesgo de desarrollar toxoplasmosis si manipulan la arena de un gato. También debes evitar levantar objetos pesados porque se considera riesgoso durante el embarazo [3].
Con tu pareja, haz una lista de las cosas que cada uno hace ahora. Luego, redistribuyan las tareas para asegurar que no hagas las que representen un riesgo para ti, pero sin dejar de trabajar en equipo.
No olviden ser flexibles, pues puede llegar el momento en que incluso las tareas livianas te resulten complicadas debido a la fatiga, los mareos o los calambres. Deja que tu pareja se haga cargo de ti y vuelve a hacer tu parte cuando te sientas mejor.
Haz un calendario para organizar las cargas de trabajo
Puedes empezar por hacer las cosas que disfrutas y preguntarle a tu pareja si puede hacer las que no te gustan. Si no eres muy mañanera, pídele que se encargue del desayuno. ¿Quieres tener un día libre? Entonces programen tareas y responsabilidades por día de la semana. ¿Odias planchar? Pídele a tu compañero que se encargue de eso mientras tú lavas y doblas la ropa. Si hay cosas que a ambos les gustaría evitar, intenten encontrar a alguien que les ayude.
Contrata una trabajadora doméstica
Si está dentro de tus posibilidades, contrata a alguien para que limpie tu casa una vez por semana, dos veces al mes o lo que puedas permitirte. Te liberará algo de tiempo y te dará la oportunidad de descansar tanto física como emocionalmente.
Baja las expectativas
Una de las mejores cosas que puedes hacer es ajustar tus estándares en cuanto a limpieza, orden y organización. La idea no es dejar que la casa se convierta en un desastre, sino dejar de lado ideales demasiado estrictos que puedan estresarte. Establece requisitos mínimos para las condiciones de vida con tu pareja y mantenlos lo mejor que puedas. Cuídate y evita cargas innecesarias.






