¿Cómo es la recuperación después de dar a luz? Todas las mujeres son diferentes. Algunas nuevas mamás se recuperan fácil y de manera rápida, mientras que otras tardan más o experimentan problemas del suelo pélvico después del parto y a largo plazo. Las dificultades habituales del suelo pélvico incluyen la reducción de la sensibilidad sexual y la incontinencia urinaria [1], y ambas son el resultado del estiramiento y debilitamiento de los músculos del piso pélvico. La buena noticia es que los ejercicios de Kegel son una forma eficaz de fortalecer esos mismos músculos de nuevo [2].
Factores de riesgo y prevención de los trastornos del suelo pélvico
Las mujeres que practican los ejercicios de Kegel antes y durante el embarazo experimentan menos trastornos del suelo pélvico, por lo que se trata de una gran medida preventiva. Por otra parte, es probable que las mujeres que dan a luz por vía vaginal, experimenten peores efectos por un suelo pélvico debilitado que aquéllas a las que se les practicó una cesárea. Además, la probabilidad de incontinencia aumenta si se trata de su segundo parto o más [3]. Otros factores de riesgo incluyen [1, 3]:
si se levantó mucho peso durante el embarazo;
si tiene más de 35 años;
si su IMC es de 35 o mayor;
si el bebé pesa más de 4 kg (8,8 lb);
si hubo desgarros vaginales o laceraciones perineales durante el parto.
Si tienes un embarazo normal y saludable y no sufres de alguno de estos factores de riesgo, es probable que no tengas que lidiar con los problemas del piso pélvico inmediatamente después de dar a luz. Sin embargo, existe la posibilidad de que tales músculos se debiliten entre 6 y 10 años después del parto, lo que provocará problemas como la incontinencia (algo que también experimentan incluso las mujeres que no dan a luz, pero mucho más tarde en la vida) [4]. Por lo que una vez más, los ejercicios de Kegel son eficaces en la prevención de los trastornos del suelo pélvico.
Cómo hacer ejercicios de Kegel de manera correcta
¡No te dejes intimidar! Todo lo que necesitas es comprender cuáles son los músculos que puedes controlar con la pelvis y el abdomen, y cuáles no. Las reglas básicas son:
Identifica los músculos que detienen o ralentizan la micción, pues estos son los músculos del suelo pélvico.
Sentirte cómoda. Es posible que desees comenzar tus ejercicios de Kegel acostada o sentada; y cuando te acostumbres, también podrás hacerlos de pie.
Exhala por la nariz, contrayendo tu vientre: los músculos del suelo pélvico se relajarán.
Inhala lentamente por la boca y, al mismo tiempo, aprieta los músculos del suelo pélvico; y sujétalos con firmeza entre 3 y 6 segundos mientras exhalas.
Inhala de nuevo y relaja los músculos del suelo pélvico durante 6 o 10 segundos.
Realiza este conjunto entre diez y quince repeticiones, tres veces por día [5].
Tras el parto, ¿cuándo comenzar los ejercicios de Kegel?
Después de un parto vaginal sin complicaciones ni intervención quirúrgica, puedes comenzar a hacer ejercicios de Kegel tan pronto como dejes de manchar la toalla. No comiences estos ejercicios hasta que dejes de ver una secreción sanguinolenta y no los comiences si todavía sientes algún dolor o inflamación en la pelvis.
¿Qué pasa con las mamás a las que se les practicó una cesárea?
Incluso si no das a luz por vía vaginal, el embarazo en sí mismo debilita el suelo pélvico, [1] razón por la cual se recomienda, con insistencia, que se realicen los ejercicios de Kegel. Debido a que una cesárea se trata de una cirugía, consulta a tu médico antes de comenzar con los ejercicios.
Otras ayudas para explorar
Puedes utilizar otros métodos, como los ejercicios vaginales con pesas, dentro de los 40 días posteriores al parto. Las bolas de Ben Wa son una opción popular. Por otro lado, las herramientas más complejas como un perineómetro (que mide la fuerza del piso pélvico) o la electroestimulación (que usa electricidad para causar contracciones musculares) también son útiles. Algunos de estos dispositivos incluso cuentan con aplicaciones telefónicas que llevan un registro de tu progreso a lo largo del tiempo.
No obstante, siempre debes consultar a tu médico antes de utilizar cualquiera de estos utensilios para asegurarte de que tu cuerpo se encuentra listo y que no existe riesgo de lesiones.






