Si tienes un hijo en la escuela primaria, puedes estar segura de que estará muy interesado/a en tu embarazo. Los niños de 7 a 12 años rebosan curiosidad: tu hijo/a probablemente te bombardeen con preguntas sobre el embarazo, el parto y el bebé todos los días.
Aprovecha esta curiosidad natural: explícale cómo crece y se desarrolla el bebé, así como la manera en que la llegada del bebé cambiará la vida cotidiana de la familia.
Cuéntale a tu hijo (s) específicamente sobre cómo cambiará la vida diaria
Habla sobre los cambios que se producirán: utiliza ejemplos específicos, evitando frases abstractas, generalizaciones y metáforas. Un(a) niño/a necesita ejemplos concretos que le ayuden a comprender [1]. Describe la manera en que un bebé necesita ser amamantado, envuelto y arrullado, y cómo el bebé se despierta y llora por la noche. Explícale que ahora tendrá que hacer algunas cosas por su cuenta, como hacer sus propios sándwiches o tender la cama por la mañana, y que a veces podrá ayudar con el bebé [2].
Trata de explicar todas estas cosas nuevas sin grandes sermones. Explícale que está creciendo y que ese crecimiento viene con recompensas, como irse a la cama más tarde o ir un rato a casa de algún amigo con más frecuencia.
No temas utilizar recompensas personales para motivar a tu hijo/a en su nuevo papel de hermano o hermana mayor. El psicólogo Lawrence Kohlberg , en su teoría de los niveles de desarrollo moral, muestra que el beneficio personal es el principal impulsor del comportamiento de la mayoría de los niños. Esto es normal porque es un proceso natural para el desarrollo de procesos de pensamiento. Posteriormente, el niño desarrollará otras pautas morales: el deseo de cumplir con las normas adoptadas en su familia y su entorno inmediato, las leyes y reglas de la sociedad, y luego los principios éticos humanos generales [3].
Deja que tu hijo hable sobre sus miedos y preocupaciones
Junto con un vivo interés y curiosidad, la llegada de un bebé puede provocar una variedad de miedos y preocupaciones en un niño. Esto es normal. A esta edad, los niños son propensos a tener arrebatos emocionales, y los pensamientos sobre un hermano o hermana pueden causarles tanto alegría y deleite como ansiedad.
Si ves que tu hijo está deprimido y molesto, habla de ello directamente. Pregúntale qué es lo que le molesta. Escucha cuidadosamente. Los niños pueden sentir celos del nuevo miembro de la familia y temer que mamá y papá los amen menos.
Toma en serio sus preocupaciones. Puede parecer que estos pensamientos no se basan en nada, pero los niños siempre buscan apoyo y comprensión. Nunca es suficiente decir con frecuencia que amas y valoras mucho a tu hijo/a, y que tener un recién nacido no disminuirá tus sentimientos de ninguna manera.
No debes decir frases como "No pasa nada" o "No importa". En su lugar, practica la empatía, díles que comprendes y que sus preocupaciones son naturales.
¡Comparte la alegría!
Es importante que el nuevo bebé evoque experiencias positivas para tu hijo. Enfatiza tanto con palabras como con hechos que el nuevo bebé no cambiará tu amor por tus hijos mayores. Al regresar del hospital, prepara regalos para los hermanos del recién nacido: juguetes, dulces o, por ejemplo, una camiseta que diga "Hermano mayor" o "Hermana mayor".
Celebra a los nuevos miembros de la familia con un viaje a su pastelería o juguetería favorita. Cuando amigos o familiares hagan regalos en honor al nacimiento del bebé, pídeles que también traigan algún detalle para el niño mayor, o entrégale algo tú misma si los invitados no lo hacen.
Al fotografiar al bebé, incluye también a tu hijo mayor. Dales la oportunidad de posar con el recién nacido y, si no quieren, asegúrate de tomarles una foto individual.






