Si tu hijo tiene entre tres meses y un año de edad, es completamente normal que babee y haga burbujas.
El babeo excesivo en niños pequeños puede indicar que hay dificultades para tragar [1]. Por lo general, los niños mayores de un año tienen suficiente control sobre los músculos de la boca para evitar que la saliva se derrame. De no ser así, coméntalo con tu pediatra para determinar cuál es la causa [2].
Entre los 3 y 6 meses, cuando aparecen los primeros dientes, los niños producen mayor cantidad de saliva y aún no han descubierto qué hacer con ello. Esto es normal y algunos expertos creen que el aumento de babeo ayuda a reducir la incomodidad durante la dentición [3].
Si hacer burbujas es el único síntoma y tu hijo parece sentirse bien, sonríe, balbucea y come adecuadamente, entonces no hay nada de qué preocuparse.







