Es normal que haya discusiones cuando estás cansada, no has dormido bien o tienes mucho qué hacer en casa [1]. Aquí hay cuatro consejos que te pueden ayudar a convertir una discusión acalorada en una conversación constructiva.
Tomar un descanso
En el calor de una discusión, te puedes sentir tentada a soltar todo lo que tienes en la cabeza. Sin embargo, es mejor respirar profundamente y esperar. La frustración puede hacerte levantar la voz y hacer que tu pareja se sienta ofendida, anulando cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo o cambiar un comportamiento para bien [2]. Una persona solo escucha argumentos específicos en un ambiente tranquilo.
Escuchar
Deja que tu pareja se desahogue. Trata de entender lo que hay detrás del enojo o molestia haciendo preguntas aclaratorias. Lo más probable es que las emociones fuertes se calmen rápidamente después de una conversación abierta. La mayoría de las personas se sienten más tranquilas una vez que tienen la oportunidad de compartir sus pensamientos en voz alta [3].
Ser abierta
¡Ahora es tu turno de hablar! Solo asegúrate de evitar las acusaciones; son completamente ineficaces ya que es probable que pongan a tu pareja a la defensiva y que no logren nada. Una buena estrategia es expresar tu sentir sin explicar las razones. Esto puede invitar a tu pareja a querer conocer tus motivos y marcar la pauta para un intercambio tranquilo y significativo.
Expresar lo que deseas
En medio de una discusión, la gente tiende a ser acusatoria, lo cual es comprensible. Sin embargo, detrás de la mayoría de las quejas hay un deseo de cosas que pueden ser muy sencillas. Identifiquen ese deseo y háblenlo. Por ejemplo, si estás molesta porque tu pareja se detuvo a comer en su camino del trabajo a casa y no te preguntó si tenías hambre, en lugar de acusarlo de ser desconsiderado, dile: "Sabes, me encantaría que la próxima vez que pares a comer de regreso a casa, me traigas algo a mi también”, un comentario tranquilo y proactivo tiene más probabilidades de lograr un resultado positivo.







