Has oscurecido la habitación, has puesto música relajante, has acurrucado a tu bebé durante horas... ¡pero nada parece funcionar! Aquí te compartimos algunas ideas que puedes intentar para ayudar a tu bebé a dormir.
Una cangurera o un portabebé
Coloca a tu bebé en una cangurera y camina hacia adelante y hacia atrás. El movimiento rítmico de tu cuerpo hará que tu bebé se sienta cómodo y seguro cual si estuviera en el útero. Esta técnica ayuda a que el bebé se duerma rápidamente. No olvides regresar a tu bebé a su cuna una vez que se haya dormido, pues es el lugar más seguro en el que puede estar.
Masaje en la pancita
Masajea suavemente la pancita de tu bebé con un movimiento circular. Esto puede ayudarle a relajarse [1], especialmente si tiene gases.
Golpecitos rítmicos en su espalda
Al acostar a tu bebé, dale unas palmaditas en la espalda, desde el cuello hasta la parte inferior de la espalda. También puedes acariciar suavemente toda su espalda. Esto le ayudará a calmarse.
Acaricia el puente de su nariz y entre las cejas
Si tu bebé es muy inquieto, acaricia suavemente el puente de su nariz y entre las cejas, ya que esto le ayudará a tranquilizarse para que vuelva a dormirse.
Agua
Dale a tu bebé un baño caliente. Vierte suavemente agua templada sobre su vientre y espalda. También puedes darte una ducha mientras sostienes a tu bebé en brazos, lo que es más seguro si tienes un compañero que te ayude. Dado que se ha demostrado científicamente que el agua (en baños o duchas calientes) ayuda a los adultos a conciliar el sueño [2], también puede ayudar a tu bebé.
Se paciente y persistente, estamos seguros de que pronto encontrarás la combinación perfecta para ayudar a tu bebé (y a ti misma) a disfrutar de una buena noche de sueño.







