La infancia y adolescencia representan una cuarta parte de nuestro tiempo bajo el sol [1]. Esto tiene sus ventajas y desventajas, y aquí te decimos cuáles son.
Los Contras
La luz UV causa quemaduras
El sol es especialmente peligroso para los bebés porque ellos producen poca o ninguna cantidad de melanina, un pigmento protector. Los bebés no se broncean, sino que se queman casi de inmediato al estar en el sol. Po ello, los niños menores de seis meses no deben estar directamente bajo la luz solar. Esta regla también se aplica a los niños con piel morena [2].
Aumenta la posibilidad de cáncer
Los rayos UV no solo enrojecen la piel, sino que dañan el ADN de las células. Con el tiempo, esto puede provocar cáncer de piel. Mientras más quemaduras se produzcan durante la infancia y juventud, mayor es el riesgo [3].
Los Pros
Inicia la síntesis de vitamina D
Esta sustancia es responsable de la densidad ósea y regula docenas de procesos adicionales en el cuerpo [4]. Sin embargo, debes saber que el sol no es la única fuente de vitamina D, por lo que no vale la pena poner en riesgo la salud para obtenerla. Pregunta a tu pediatra si es necesario complementar la dieta de tu hijo con vitamina D.
Beneficia el desarrollo Los niños que pasan tiempo bajo el sol tienen un mejor desarrollo físico, mental y emocional [5]. Eso no quieer decir que el niño deba estar fuera todo el día. Asegúrate de exponerlo a la luz solar natural en los momentos más seguros (antes de las 11 a.m. o después de las 4 p.m.) y mantén tus persianas y cortinas abiertas durante el día.
Ayuda a tener un buen descanso durante la noche
La luz del día es el principal regulador de los ritmos de sueño y vigilia. Si tu hijo duerme durante largos períodos por la mañana y está despierto por la noche, intenta exponerlo a la luz solar durante largo rato de forma segura. Esto puede ayudar a regular su ciclo de sueño [6].






