Cuidar a un niño puede ser estresante. Aquí hay cuatro señales de alerta que indican que tal vez es hora de bajar el ritmo y tomar un descanso.
1. Niebla mental
Te cuesta trabajo recordar nueva información o concentrarte. Las tareas diarias pueden parecer abrumadoras e, incluso, las más simples hacen que tu cerebro se sienta saturado [1].
2. Sientes como si estuvieras en piloto automático
Haces lo que se requiere, pero luchas con tus emociones. Tal vez te sea difícil conectar con tu hijo; tus sentimientos se nublan y puedes sentirte distante o adormecida [2].
3. Pierdes la paciencia fácilmente
Te molestas por cosas sin importancia. Tal vez te enojes con tu pareja o te sientas frustrada con tu bebé [3].
4. Los sentimientos de alegría parecen inexistentes
Te resulta difícil disfrutar el tiempo con tu hijo, y te angustia su crianza [2].
Cómo ayudarte a ti misma
Si te identificas con lo que aquí describimos, no te desesperes. Procura ocupar al menos 10-15 minutos cada día para algo que disfrutes. Escucha tu música favorita, prepárate el té o café de tu preferencia, toma un baño de burbujas o sal a caminar. Hasta un breve descanso te puede ayudar a reponer energía y mantener el agotamiento al margen.







