¿Te sientes desequilibrada?
A medida que se acerca el tercer trimestre, el embarazo se vuelve más agotador. Incluso una breve caminata puede parecer un ejercicio agotador. ¡Esto es totalmente comprensible! Tu vientre en crecimiento cambia su centro de gravedad, lo que puede hacer que pierdas el equilibrio. Se esperan movimientos torpes y descoordinados. Así que sé paciente contigo misma [1].
A las 26 semanas, tu bebé está muy animado: patea, da volteretas e, incluso, tiene hipo. Asimismo, tu bebé no distingue la noche del día, por lo que puedes sentir su movimiento en cualquier momento, pero la mayor parte de la actividad suele ocurrir durante la tarde y la noche. Además, el bebé alterna períodos de sueño y vigilia, cada uno de ellos con una duración media de 20 a 40 minutos.
Los movimientos y saltos de tu bebé son un signo de salud. Es imposible decir cuántos movimientos por día son óptimos. A medida que sientas los movimientos de tu bebé, aprenderás cuánto movimiento es normal. Si notas que tu bebé se encuentra tranquilo en exceso o se mueve de manera inusual, consulta a tu médico [1, 2].
Si estás esperando gemelos
Debes estar atenta a la naturaleza de tu desecho, para no perderte la posible fuga de líquido amniótico. Si la secreción es más líquida y abundante que antes, consulta a tu médico. Si también tienes presión en la zona pélvica, dolor lumbar y/o aumento de las contracciones de entrenamiento, es mejor acudir al hospital de inmediato [3]. Si no hay síntomas alarmantes, puedes visitar al médico una vez cada dos semanas.
Flujo vaginal
Las descargas suelen ser moderadas, claras o blancas, espesas y pegajosas, sin olor desagradable. La secreción mucosa de color amarillo o verde, de consistencia densa o espumosa es un signo de infección. Ten especial cuidado si sientes dolor o picazón también. Estos síntomas son motivo para consultar al médico [4].
Consulta a tu médico de inmediato si tienes una secreción abundante o con sangre [5].





