Puede que te sorprenda saber que no existe un conjunto estricto de reglas en lo que respecta a las pruebas y exámenes de detección a los que se somete durante el embarazo. En los Estados Unidos, existen recomendaciones de organismos como los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) que están diseñadas para descartar (o detectar temprano) algunas de las mayores amenazas para la salud del bebé.
Más allá de las pruebas de virus y otros patógenos que causan enfermedades, tu médico debe centrarse en una instantánea holística de tu salud total, ya que tu salud afecta directamente la de tu bebé en crecimiento. Esto significa que la salud de tu embarazo no solo involucra a tu obstetra, sino también a tu médico de atención primaria, tu dentista, tu médico de salud mental y cualquier otro médico autorizado que sea parte de tu atención. Cubramos los conceptos básicos.
¿Qué tipo de pruebas debo realizar?
El CDC recomienda la detección de infecciones de transmisión sexual como el VIH, el VHB (Hepatitis B), el VHC (Hepatitis C) y la sífilis. Si bien la mayoría de las mujeres embarazadas se someten a pruebas de detección, no todas lo son. El VHC está especialmente subestimado [1].
Estas pruebas son importantes porque la detección temprana de infecciones aumenta la probabilidad de un tratamiento exitoso y la prevención de la transmisión al bebé. Además de afectar a un bebé que nace de manera segura, también pueden dificultar la concepción o aumentar la posibilidad de un aborto espontáneo [2].
No es necesario que todas las mujeres embarazadas se realicen la prueba de tuberculosis, solo las que tienen riesgo mayor (debido a la exposición a alguien con TB positivo, por ejemplo) [2].
¿Qué más debería examinarme?
El embarazo ejerce presión sobre todo el cuerpo. Si tienes riesgos de salud existentes como obesidad, diabetes o presión arterial alta, es más probable que experimentes complicaciones que conduzcan a la necesidad de un parto por cesárea o riesgos para la salud del bebé [3]. Es importante detectar lo siguiente y tomar las medidas necesarias para mitigar o tratar cualquiera de estas afecciones:
- IMC por encima del rango normal;
- Presión sanguínea alta;
- Niveles altos de glucosa en sangre en ayunas;
- Colesterol alto.
Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) también recomiendan [3]:
- llevar una dieta saludable que evite tanto la comida chatarra como los alimentos menos seguros como el pescado crudo o el queso sin pasteurizar;
- hablar con tu médico sobre los suplementos correctos que debes tomar y su dosis;
- limitar la cafeína;
- eliminar el alcohol, el tabaco, las drogas recreativas y algunos medicamentos recetados según las indicaciones de tu médico;
- hacerse chequeo dental regular y cuidar la salud bucal.






