Si imaginas una botella volteada de vino con corcho, se trata de una imagen similar a la de la colocación de un tapón de moco: cubre el cuello uterino hasta el trabajo de parto, cuando ya no será necesario porque el bebé está naciendo. Aquí te presentamos los datos necesarios sobre el tapón de moco.
¿Cómo se ve y cómo se siente?
Fiel a su nombre, el tapón de moco está hecho de —lo adivinaste— moco, menos de media onza (14 gr) [1]. Se forma en el cuello uterino durante el embarazo y suele ser transparente, aunque puede adquirir un tono rosado cerca de la fecha prevista para el parto [2]. Tiene una consistencia densa, pegajosa y gelatinosa.
¿Qué hace?
En realidad, se trata de una innovación natural bastante sorprendente del cuerpo humano, ya que contiene una gran cantidad de componentes antimicrobianos diferentes con propiedades protectoras únicas. Sirve como barrera, evitando que los virus y bacterias ingresen al útero a través del cuello uterino. Al hacerlo, previene de infecciones e, incluso, el parto prematuro [1].
¿Qué le pasa?
A medida que se acerca el trabajo de parto, el cuello uterino comienza a dilatarse y el tapón se desprende de una vez (en cuyo caso es posible que lo encuentres en tu ropa interior o en las sábanas) o, con mayor frecuencia, que se desprenda de manera gradual y ni siquiera lo notes, excepto por un aumento en el flujo vaginal claro (o rosado). La secreción también puede ser ligeramente sanguinolenta [2, 3].
Esto puede suceder un par de días antes de que nazca el bebé, pero se considera una señal temprana del trabajo de parto [2].
Entonces, si me doy cuenta de que ha salido, ¿tengo que ir al hospital?
No de manera forzosa, ya que pueden pasar varios días antes de que nazca el bebé [1, 3]. Si tu secreción es de un color normal y no sientes dolor, no es necesario que te apresures al hospital.
¿Cuándo deberías acudir en definitiva al hospital?
Si tienes contracciones regulares;
si después de la descarga del tapón de moco, tienes mucha secreción acuosa (no de moco); es posible que tu fuente se haya roto;
si sangras mucho, casi como si tuvieras tu período; esto puede indicar problemas que deben abordarse de inmediato [3].






