¿Te hidratas lo suficiente?
La OMS recomienda que los adultos sanos beban 43 ml (1.5 oz) de líquido al día por cada kilogramo de peso [1]. Es decir, si pesara 60 kg, entonces necesitaría: 43×60= 2,580 ml de líquido.
Existe otra forma más sencilla de calcular tu tasa requerida. Todos necesitamos beber de 1 a 1.5 ml de agua por cada caloría consumida. Entonces, si consumes una dieta diaria de 2000 calorías, necesitas entre 2 y 3 litros de líquido todos los días [2].
A lo largo del embarazo, tu necesidad de agua aumentará. Durante el primer trimestre, incluso antes de comenzar a mostrar o aumentar de peso, notarás un aumento de sed. Eso es normal: tu cuerpo acrecienta el flujo sanguíneo y crea una nueva vida, ¡y necesita agua para conseguirlo!
Cuando comas alimentos salados, asegúrate de beber más agua de lo habitual para restablecer tu equilibrio electrolítico. Además, si vomitas debido a las náuseas matutinas, es fácil deshidratarte; así que bebe agua durante todo el día. Ahora necesitas agua adicional para garantizar la absorción y la asimilación de las vitaminas solubles en agua, como el folato, la vitamina B6 y la vitamina C.
Mantenerte hidratada también te ayudará a evitar el estreñimiento [2]. En el primer trimestre, por lo general aumenta la ingesta de líquidos en uno o dos vasos (de 200 a 500 ml). Y, lo más importante, no ignores tu sed: ¡escucha a tu cuerpo! Sabe lo que necesitas.
Antes de elegir qué beber, debes tener presente lo siguiente:
El café y otras bebidas con cafeína (por ejemplo, el té y las bebidas energéticas) en una dosis de más de 200 ml. por día, pueden afectar la frecuencia cardíaca del bebé [3].
El refresco es azúcar oculta y calorías vacías (no contienen nada útil para el bebé, pero contribuyen al aumento de peso). Más del 30% de los azúcares añadidos que las personas consumen las obtienen de los refrescos [4].
Los jugos embotellados contienen la misma cantidad de azúcares que el refresco [5].
El alcohol es, ciertamente, dañino. Sin embargo, varios estudios han demostrado que, si llegas a beber un par de copas de vino en las primeras semanas, sin saber aún que estás embarazada, es poco probable que afecten la salud del niño [6].
El agua mineral, especialmente que contiene yoduros, hierro, calcio, fósforo y magnesio, puede compensar la deficiencia de oligoelementos importantes durante el embarazo. Además, el agua con sulfato es una forma segura de prevenir el estreñimiento [7].





