Una de cada tres mujeres sufre calambres en las piernas durante la segunda mitad del embarazo; y aunque desagradable, no es motivo de alarma [1].
¿Qué causa los calambres?
La principal causa de los calambres en las piernas es la hormona relaxina, ya que suprime el flujo de calcio hacia el útero para relajar el músculo y así protegerlo de un parto prematuro. El problema es que la ingesta de calcio en los músculos inferiores al útero también disminuye, lo que hace que se relajen. Asimismo, la deshidratación, la fatiga y la disminución de la circulación sanguínea son otros factores que contribuyen a los calambres [1].
¿Por qué los calambres ocurren, más a menudo, mientras duermo?
Tal aspecto aún no se comprende bien, pero se ha relacionado con deficiencias de calcio y magnesio [2].
¿Cómo se tratan los calambres?
Por lo general, no se tratan. No son peligrosos y, después de dar a luz, ni siquiera los recordarás. Pero si ocurren con frecuencia e interfieren con el sueño, los suplementos de calcio pueden aliviar la afección (aunque sea un poco) [1]. Si bien se ha demostrado que los suplementos de magnesio son calmantes, los estudios han evidenciado que no abordan el problema de los calambres en sí. Al mismo tiempo, los métodos no farmacológicos para tratar los calambres, aún no se han estudiado a detalle [3].
Ahora bien, la mayoría de las mujeres encuentran que el estiramiento, la flexión de las piernas durante el día, el beber mucha agua y los mensajes en los pies les ayudan. Para aliviar un espasmo una vez que ha comenzado, cambia de posición, endereza la rodilla, siéntate o acuéstate, por ejemplo, hasta que pase el espasmo [4].





