El trabajo de parto comienza, de forma oficial, cuando experimentas contracciones regulares y tu cuello uterino se dilata entre 2 y 3 cm. En este momento, tu fuente ya se ha roto porque tus contracciones uterinas desgarran la membrana fetal, filtrando el líquido amniótico.
Rompí aguas antes de que mis contracciones se volvieran “regulares”: ¿me encuentro en labor de parto?
Cuando se rompe la fuente antes de las contracciones regulares, tu trabajo de parto se etiqueta como “prematuro,” incluso si ocurre después de la semana 37 [1]. Si bien esta no es la norma, siempre que el líquido sea transparente y esté libre de impurezas como sangre o meconio (heces fetales), es muy probable que todo esté bien.
¿Qué tan pronto debo llegar al hospital cuando se me rompa la fuente?
Si se rompe la fuente antes de la semana 37 de embarazo, ve al hospital de inmediato. Y si se rompe la fuente después de la semana 37 y tienes contracciones cada 10 minutos o antes, también ve al hospital lo más rápido posible. Tu médico puede evaluar tu dilatación cervical y hacer un juicio sobre el trabajo de parto y el próximo parto.
Una vez que se rompe la fuente, siempre que tu embarazo sea a término, la mayoría de los médicos juzgarán que es mejor inducir el parto, incluso si no hay contracciones. Si no deseas una inducción, puedes solicitar un período de espera breve (de 12 a 14 horas) antes de que procedan [1].
Algunas mamás prefieren no ir al hospital hasta que sus contracciones sean regulares y frecuentes; sin embargo, todo depende de ti. Ahora bien, ten muy en cuenta la calidad del líquido amniótico, como mencionamos con anterioridad: si hay sangre o meconio mezclado con el líquido amniótico, indica una posible amenaza para el bebé, por lo que se aconseja estar en el hospital lo antes posible en caso de que sea necesaria una intervención de emergencia [2].
¿Qué pasa si tengo contracciones regulares, pero mi fuente no se ha roto?
La amniotomía, en la que se perfora o desgarra el saco amniótico, solía ser una intervención común; aunque ya no se realiza en la mayoría de los países [3]. La perforación del saco activa las contracciones del útero, acelerando el trabajo de parto; pero a menudo conduce a la necesidad de una cesárea debido a un mayor riesgo de infección o daño al cordón umbilical. Por lo tanto, habla con tu médico por anticipado para saber qué sabe o piensa sobre esta intervención.






