No es raro preocuparse y sentirse ansiosa por un nuevo embarazo después de la angustia de un aborto espontáneo. Sin embargo, un aborto espontáneo no es indicador de futuras perspectivas de embarazo. Debido a diversas causas, hasta el 20 % de los embarazos terminan de forma inesperada durante las primeras etapas, pero los abortos espontáneos recurrentes se dan en no más del 1 % de las mujeres [1].
¿Qué relación tienen las causas genéticas con el aborto espontáneo?
Aproximadamente la mitad de todos los abortos espontáneos tempranos están asociados con defectos cromosómicos y ocurren antes de las 12 semanas [2]. A menudo se trata de una falla genética única. Pero si uno de los padres tiene mutaciones cromosómicas, los abortos espontáneos pueden volverse recurrentes y se recomienda buscar asesoría genética. Una de las opciones que pueden ofrecer los médicos es la fecundación in vitro (FIV) con diagnóstico preimplantación [2], que consiste en implantar solamente embriones sanos en el útero.
¿Puede un sistema inmunológico comprometido causar un aborto espontáneo?
Hasta el 20% de los abortos espontáneos recurrentes se deben al síndrome antifosfolípido (SAF); una enfermedad autoinmune que aumenta la coagulación de la sangre [2]. Los vasos sanguíneos se obstruyen por los coágulos y esto compromete al embrión. Suele ocurrir alrededor de la décima semana de gestación, durante la formación de la placenta. Esto se denomina aborto espontáneo retenido porque puede ocurrir sin presentar los síntomas habituales. Para detectar el SAF, se requieren análisis de sangre para el anticoagulante lúpico y los niveles de anticuerpos antifosfolípidos. Según los resultados de la prueba, es posible que la madre tenga que tomar medicamentos para ayudar a prevenir una trombosis. Lo mejor es comenzar este tratamiento antes del embarazo; en algunos casos, la madre lo seguirá tomando hasta dar a luz.
¿Cómo pueden las hormonas aumentar el riesgo de un aborto espontáneo?
El defecto de la fase lútea (LPD, por sus siglas en inglés) es otra causa común de aborto espontáneo temprano. Después de la liberación del óvulo del folículo, se debe formar un cuerpo lúteo dentro del ovario, que es responsable de la producción de progesterona y del engrosamiento del endometrio (revestimiento del útero). Si se produce la fecundación, la implantación exitosa del embrión dependerá de la actividad del cuerpo lúteo; si no cumple su función y la capa endometrial permanece delgada, el embrión no puede anclarse bien. Esto puede provocar un aborto espontáneo temprano. En algunos casos, la terapia hormonal puede ayudar.
¿Pueden las causas anatómicas aumentar el riesgo de aborto espontáneo?
Un útero bicorne, un tabique interno en el útero, fibromas grandes, cicatrices y pólipos pueden causar abortos espontáneos recurrentes [1]. Por lo general, estas condiciones se diagnostican mediante ultrasonido o, en casos difíciles, con histerosalpingografía (HSG). Algunas de estas condiciones se pueden tratar con cirugía.
Desafortunadamente, los médicos no pueden determinar la causa de entre el 50 al 70 % de los abortos espontáneos recurrentes [1]. Muchos casos ameritan una cuidadosa observación no solo de los factores médicos sino también de los de naturaleza psicológica y social.
Algunas mujeres pueden ovular y quedar embarazadas tan pronto como dos semanas después de sufrir un aborto espontáneo [3], pero es importante que te sientas emocional y físicamente preparada para el embarazo después de la pérdida y que consultes con tu médico antes de tratar de concebir otra vez.
Lidiar con un aborto espontáneo puede ser difícil, así que asegúrate de pedirle orientación y apoyo a tu médico o terapéuta si sufres uno.
Este artículo fue creado en asociación con el UNFPA, la agencia de salud sexual y reproductiva de las Naciones Unidas.






