Riboflavina: la vitamina del crecimiento
La riboflavina (vitamina B2) se consume activamente durante la lactancia, lo que significa que una parte significativa se destina a la leche [1] y poco queda para la mamá. Por tanto, los expertos recomiendan que las madres lactantes consuman 1,4 mg de vitamina B2 al día [2]. En Europa, la recomendación es aún mayor: hasta 2 mg [3].
Con una dieta sana y equilibrada, puedes obtener fácilmente tu ración diaria de los alimentos. Dos mg de riboflavina son:
3 oz (90 g) de hígado de res;
250 g (8 oz) de bistec de res;
4 tazas de leche o yogur;
250 g (8 oz) de mariscos.
Debido a que todos estos son de origen animal, los veganos y vegetarianos pueden necesitar suplementos vitamínicos.
Es importante tener en cuenta que la riboflavina se disuelve bien en agua y, si la comida se cocina, la mitad de las vitaminas irán al caldo [2]. Además, la flora del intestino grueso puede producir riboflavina si se le da suficiente fibra a través de verduras y cereales [2].
Lo que mamá necesita
La vitamina B2 interviene en el metabolismo de las grasas y su deficiencia puede manifestarse en forma de problemas cosméticos: descamación o erupciones cutáneas, caída del cabello, labios agrietados. El aumento de la irritabilidad y el nerviosismo también se ven agravados por la falta de riboflavina [2].
Lo que necesita el bebé
Los bebés necesitan riboflavina para su crecimiento y desarrollo normales, en el sentido físico más literal [4]. Por lo tanto, se agrega a la fórmula [1].





