Reduce la velocidad, pero no te detengas
A las 30 semanas, es un buen momento para que te concentres en tu cuidado personal antes de que nazca tu bebé.
Trata de no sobrecargar tu cuerpo; pero, sin embargo, estar acostada en la cama todo el tiempo tampoco es una buena idea. Recuerda que el ejercicio moderado es beneficioso en todas las etapas del embarazo, incluido el tercer trimestre; si no existen complicaciones o razones médicas para permanecer en reposo acostada.
Los expertos aconsejan que las mujeres embarazadas realicen entre 20 y 30 minutos de actividad moderada al día. Ya que el ejercicio te ayudará a prepararte para el parto, así como puede acelerar la recuperación posterior. Asimismo, es posible que mejore la calidad del sueño, alivie el dolor de espalda y reduzca el riesgo de edema. Para las mujeres embarazadas, caminar, bailar, estirarse, hacer aeróbics acuáticos y andar en bicicleta son excelentes opciones de ejercicio [1, 2].
En ocasiones, el útero adquiere tono: puedes sentir cómo se contrae y luego se relaja. Este fenómeno se denomina contracciones de entrenamiento o contracciones de Braxton Hicks. No tiene nada que ver con un inicio de trabajo de parto prematuro. Estas contracciones suelen ser irregulares, de corta duración y, a menudo, desaparecen si cambias de posición corporal.
Si se presentan contracciones que duran más de un minuto en intervalos de menos de cinco minutos, llama a tu médico de inmediato. Debes buscar ayuda lo antes posible si notas una secreción de líquido del tracto genital. Puede ser transparente o rosáceo, gotear o derramarse en grandes volúmenes, hasta 150 ml [3, 4, 5].
Si estás esperando gemelos
Puede que te preocupe la dificultad para respirar. Un útero grande puede presionar el diafragma, lo que dificulta la respiración profunda. Permítete ir más despacio y no te apresures. Concéntrate en tu respiración. Si llevaras solo un bebé, un par de semanas antes de dar a luz, su cabeza se encajaría en tu pelvis. Lo sentirías como un descenso del abdomen y se volvería más fácil respirar. Con los mellizos es un poco más complicado, aunque los dos vayan de cabeza, porque están tan enganchados en su posición que uno puede impedir que el otro descienda.
Flujo vaginal
Durante el embarazo, suele haber más secreción del tracto genital. En el tercer trimestre, su volumen alcanza el máximo. Esta es la forma normal en que el cuerpo protege al útero y al bebé de posibles infecciones de la vagina.
La secreción saludable es de un color lechoso claro y transparente, y lo normal es que sea indolora y que no produzca comezón. En cambio, una descarga de color amarillo verdoso con un olor fétido o extraño, como a pescado, indica una infección; esto también se aplica a la secreción cursi (cuajada). Ahora bien, si notas tal descarga, consulta a un especialista. Por último, si tienes secreción con sangre, consulta a tu médico de inmediato [5].




