1. Los senos
Continúa cuidando tus senos después del nacimiento: las estrías pueden aparecer después del parto. Sí, las estrías dependen en primer lugar de la genética, los cambios hormonales y la tensión de la piel; pero existen algunos pasos que todas podemos tomar para minimizarlas. Los dos pasos más importantes son: hidratar la piel y usar un buen sostén de apoyo. Así que elige sostenes de lactancia con bandas y tirantes anchos que brinden un soporte adecuado para tus senos, ya que se encuentran cargados de leche y necesitan más ayuda que antes.
Ejercicio: a menudo, durante la lactancia, podemos encorvarnos y los músculos de los hombros y la espalda pueden debilitarse. Razón por la cual hacer ejercicio y practicar una buena postura, te ayudará a prevenir la aparición de problemas en la espalda.
2. El estómago
Realiza ejercicios de respiración: la pared frontal del abdomen está formada por varios grupos musculares y, durante el embarazo, se separan; lo cual se conoce como diástasis [1]. Después de dar a luz, los músculos deberían volver a unirse, pero en ocasiones esto no sucede. Para fortalecer el core (“núcleo” o “centro” abdominal), el primer ejercicio que puedes hacer es trabajar con la respiración. Acuéstate boca arriba y, al inhalar, empuja el estómago hacia afuera; exhala, y vuelve a inhalar. Se llaman ejercicios hipopresivos. Repite varias veces al día, de 5 a 20 veces. Está comprobado que estos ejercicios pueden ayudar en las primeras etapas de la diástasis [2].
Usa un vendaje o faja posparto: la pared frontal debilitada del abdomen es difícil que pueda soportar la carga de tus intestinos a medida que tu útero recupera su tamaño. Así que puedes sostener tu abdomen con una banda, un vendaje o una faja. Debes utilizarla de manera permanente durante las dos primeras semanas y luego reduce de forma gradual el tiempo de uso.
Cuida tu piel: debido al crecimiento de tu vientre, puede aparecer una malla arrugada de manera muy fina o ciertos pliegues; así que no te olvides de hidratarla con regularidad.
3. La zona íntima
Entrena los músculos del suelo pélvico: el útero en crecimiento presiona el piso pélvico y durante el parto los músculos se abren y se estiran para permitir el paso seguro del bebé. Como resultado, el diafragma pélvico se debilita; lo cual puede causar una gran cantidad de problemas incómodos, desde relaciones sexuales dolorosas hasta incontinencia [3]. Por ello se recomienda que después de seis u ocho semanas, comiences a entrenar los músculos pélvicos.
Los ejercicios como los de Kegel y la fisioterapia en fitball te ayudarán a fortalecer estos músculos increíblemente cruciales. Varios estudios científicos han demostrado que este tipo de ejercicios físicos funciona [4, 5]. El sexo doloroso y soltar orina al estornudar no tienen por qué ser una nueva norma en tu vida. No dudes en busca ayuda de expertos, pues los médicos y terapeutas capacitados en este rubro, pueden brindarte instrucciones detalladas sobre la fisioterapia postparto.






