Los padres sienten mucha presión por formar un vínculo profundo e inmediato con su bebé. Esperan una ola de amor intenso y devoción desde la primera mirada a su rostro y de su primer grito en tu oído. Sin embargo, la vida real no es como las películas, ¡y está bien! Las relaciones reales tienen su propia línea temporal, y es aconsejable que dejes espacio para lo que sea que sientas en tu experiencia. Así como muchos de nosotros estamos profundamente enamorados de una pareja o cónyuge que no fue “un amor a primera vista” o tenemos amigos de toda la vida que comenzaron como simples conocidos amigables; podemos tener diferentes reacciones iniciales al conocer a nuestro bebé. Entonces, no te dejes atrapar demasiado por la fantasía del momento venidero; abrázalo cuando en realidad suceda.
¿Y si no es una conexión instantánea?
De igual forma que un enamoramiento no es el amor verdadero, los sentimientos de euforia cuando conoces a tu bebé por primera vez están relacionados con el amor, pero no son “el amor en sí.” Después de dar a luz, una mamá experimenta una feroz oleada de hormonas y, una de estas hormonas es la oxitocina, la cual se conoce como la “hormona del amor” (que aporta una sensación de unión e intimidad). Otras de estas hormonas son las endorfinas, las “hormonas de la felicidad.” Las endorfinas te hacen sentir eufórica y llena de energía, a tal grado que, algunas mamás, apenas si se sienten cansadas después de un largo trabajo de parto.
Entonces, dado que cada una de nosotras somos humanas, ¿qué pasa si tu cuerpo libera menos de estas hormonas [1]? ¿Una emoción más sutil disminuye el amor que sientes por tu bebé? ¡Claro que no!
¿Por qué más podría sentirme menos cautivada?
¿El agotamiento extremo de la labor de parto no es razón suficiente para sentirse abatida? Sí, claro que eres una supermujer; pero también permítete ser humana. Resulta por completo natural que no quieras nada más que finalmente dormir; o bien, sentirte aturdida y confundida después de tantas horas de estrés físico y mental, sin mencionar la anestesia si la hubo [1].
También es posible que conozcas al bebé y te sorprendas por lo diferente que es respecto a cómo te lo habías imaginado. En realidad, se trata de un escenario bastante común. Así que no te preocupes, pues te irás adaptando y esas viejas ensoñaciones palidecerán en comparación con el hermoso regalo que ahora tienes entre tus brazos; mientras tanto, ten compasión y paciencia hacia ti.
Nuestras respuestas emocionales son muy personales, subjetivas y variables por factores como nuestra salud y las circunstancias externas de nuestras vidas. Y tales respuestas emocionales no dictan cómo nos sentimos acerca de la paternidad o cómo se desarrollará nuestra relación con nuestro bebé. ¡Las hijas y los hijos estarán en nuestras vidas para siempre! Así que tendrás todas las oportunidades para mostrar tu amor y crecer juntos [1].






